Elige bien las emociones que utilizas

Mucho se habla de inteligencia emocional. Daniel Goleman al iniciar sus estudios seguro no sabía la fama que adquirirían estas dos palabras a lo largo del tiempo.
Como dice la famosa frase “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Así es. Ser inteligente emocionalmente significa que sabes escoger con mucho cuidado las reacciones y respuestas en cada situación que se te presenta.
Dicen que para tener hijos nunca se está preparado, ni económica ni emocionalmente. Con los hijos, todos los días hay que ser selectivo en las emociones que manifiestas, pues estos son réplicas puras de nuestras acciones. 
Me he topado por accidente y me doy un golpe duro cuando reacciono mal ante mi hija de 5 años, y luego ella más adelante se encarga de repetir mi patrón con su hermano. Por ejemplo, yo grito en ocasiones (Sí! Para su sorpresa, querid@ lector, los Coaches no somos perfectos, entérese!) y mi hija Montserrat cuando su hermano menor de 2 años hace algo mal, la muy actriz repite el guión como si se lo hubiera aprendido para una obra teatral y dice: “Sebastián Elías!!! ¿Pero por qué tienes que romperlo todo?!!!!!! Te he dicho…..” y por ahí se va repitiendo a Mami Delia tal cual artista de Hollywood. Ahí me da casi el paro cardíaco, pues mi explosión anterior surte su efecto en mis hijos y así les estoy enseñando (erróneo aprendizaje lamentablemente), y transmitiendo el gran mensaje de que lo ideal es explotar en momentos de tensión.

He escrito anteriormente que debemos enseñarles a manejar las emociones, sí, es lo ideal, sin embargo, ¿estamos nosotros manejando las emociones inteligentemente? No me refiero al manejo en general, a gran escala, algo así como guardar siempre la compostura en el trabajo, en la iglesia, etcétera, sino a esos pequeños momentos del tráfico, de un incidente menor, de un mal servicio al cliente en la farmacia, supermercado, etc. Vamos, no tenemos que hacer una maestría en manejo de emociones, somos humanos y tenemos derecho a sentir y diferir de las opiniones de los demás, pero ¿qué ganamos con explotar e incomodarnos y además de eso, sostener la queja permanente contándole a todo el mundo por qué estamos tan molestos? 

Dice una frase que cada minuto enfadados son 60 segundos de vida que perdemos. Eduquemos nuestras emociones de modo que ellas estén a nuestro servicio y no a la inversa.

Hasta la próxima.

“Hasta siempre. Gracias.”

Por Facebook publiqué lo siguiente: 

Así como cuando el alma no encuentra consuelo, y nada de lo que te digan hace que el dolor disminuya, así me siento hoy. Mi querida Juana que estuvo tantos momentos con nosotras, con mi mamá y conmigo, que tanto servicio y amor nos brindó, que nunca tuvo un “no” por respuesta, que hubiera o no hubiera para pagarle siempre estuvo ahí, desinteresada, alegre, genuina, siempre defendiendo nuestro lugar, siempre procurando nuestro bienestar. Me recibió mis hijos como si fueran suyos, fue parte importante de todas nuestras alegrías y penas. Hoy el dolor nos embarga, limpiar y cocinar lo hace cualquiera pero amarnos como nos amó y como se entregó por nosotras pocas o quizá ninguna persona lo ha hecho además de ella. Papá Dios debe estar alegre porque la tendrá en un lugar importante y desde dónde quiera que la tenga ella le llevará alegría y risas. Gracias Dios por prestármela por casi 20 años. Nos la mandaste cuando más la necesitamos y te la llevas en un momento donde su misión de amarnos sin condiciones se cumplió. Gracias porque mis hijos la vieron y la disfrutaron y nosotras también la tuvimos mucho tiempo. Te la llevas muy joven pero entiendo que necesitabas un ángel alegre en el cielo. Te concedo el permiso de disfrutarla, porque yo así lo hice. Me quedaré con su mejor consejo: “Beba, busque su mejoría, usted y su mamá son muy luchadoras, busque su mejoría, siempre pa’ lante, tire pa’ lante!” Gracias mi Juanica, como yo te decía, gracias por estar con nosotras siempre.  No es un adiós, pues no podré olvidarte nunca. Me duele que te vayas, pero no puedo hacer nada diferente. Sólo Recordarte con alegría.

Ha pasado una semana después que escribí esto y es el primer día en que puedo leerlo sin llanto en mis ojos. Dicen que a todo nos acostumbramos, a lo bueno y a lo malo. 

Sin embargo, hoy tuvimos una nueva noticia: un familiar muy directo de mi futuro esposo falleció luego de sufrir un accidente cerebro vascular severo, que la dejó muerta a nivel cerebral. 

Hemos tenido una semana difícil emocional y económicamente, sin embargo, debemos agradecer que seguimos vivos. 

¿Cuántas veces perdemos tiempo en crearnos necesidades irreales por vanidad? ¿En cuántas ocasiones hemos perdido horas, días, meses y hasta años por no hacer las paces con familiares y amigos? Sostener estas emociones negativas también pueden ir dañando órganos y partes importantes de nuestro cuerpo. No digo que el evento del familiar de mi pareja haya tenido estas causas. Pero su deceso me deja muchos aprendizajes de golpe.
Ambas muertes me dejaron lecciones para todo el año. Si la idea es convertirme en mi mejor versión estas dos personas son las maestras del 2017. 

Son dos mujeres con historias totalmente contrarias: una no tenía, como dicen en mi país, “en qué caerse muerta” y a la otra le sobraba dinero. Lo común de las dos es que fueron mujeres muy trabajadoras y muy responsables. Ambas dieron el todo por el todo para salir adelante y esa es la principal lección que me dejaron.

Gracias a ambas que me dejan analizando en qué pierdo el tiempo y en qué debo invertirlo. Qué es lo que permanece y lo que solo está de pasada en este mundo. 

La muerte solo puede causar pavor a quién no sabe llenar el tiempo que le es dado a vivir”  Victor Frankl

Hasta la próxima.

Si no vas a hacer nada, no protestes


Hace unos días me llegó vía WhatsApp una campaña con artistas y personalidades del medio de la farándula de mi país. La campaña alertaba a las personas a no protestar. El mensaje en si era un despertar a la conciencia, con un poco de psicología inversa, pues decían “para qué vas a protestar si no vas a hacer nada?” Me quedé pensando en que realmente así debe ser: si algo te interesa de veras cambiar en tu vida, debes dejar a un lado la protesta y empezar a cambiar eso que te disgusta. 

Me divorcié hace un tiempo y parte de la sorpresa de la gente que me conocía es que protesté poco mientras veía el matrimonio caerme encima. Cuando le cuento la experiencia a alguien suelo decirle “Viví mi duelo ahí mismo, durante 8 meses. Di la alerta de que todo podría acabarse un día 1ero de enero, no vi respuesta positiva del otro lado del cuadrilátero y procedí a desapegarme emocionalmente. Un día, al cabo de 8 meses, tranquilamente le dije: te puedes ir, ya no queda nada aquí”

Es un aprendizaje que tuve en una charla de Martha Beato, que a pesar de que no es familia mía, llevamos el mismo apellido. Hizo una dinámica donde exponías en una carta dirigida a ella un problema para el que quisieras su consejo. Expuse de manera anónima mi caso matrimonial y su respuesta fue algo parecido a esto: Tú decides hasta donde aguantas la situación, sin embargo, debes escoger uno de dos caminos: o lo dejas y sales de esa relación que no te ayuda a ser feliz, o te quedas ahí para toda la vida. Sin embargo, si decides quedarte, no te quejes más de la situación. Tú calladita para siempre. Tú eres que sabes si lo vas a aguantar toda la vida. 

Creo que estás palabras tuvieron mucha incidencia en mi decisión. Di un chance más para poner las cosas en orden y la respuesta de la otra parte fue nula. 

Cuando tienes una situación que te molesta no es responsabilidad del otro remediar el problema. Tú tienes que dar el paso y empezar a cambiar esa realidad que te disgusta. Y poner al otro responsable a colaborar con la causa, pero si no ves respuesta alguna y tu intuición te dice que no es el camino correcto o el que te hará más feliz, entonces ahí tienes tu respuesta.

Pasa no solo con las relaciones, pasa también con el trabajo y con las decisiones muy personales. Si te molesta tu cuerpo, debes buscar la forma de dejar la queja y empezar a poner el orden que quieres, de la forma que puedas. Esto significa que si no tienes dinero  para una cirugía estética, entonces busca opciones que te acerquen al objetivo. Empieza a eliminar lo dañino de tu dieta y empieza a caminar o hacer algún ejercicio.
Si el trabajo que tienes te disguta, no tienes tomar la salida abrupta y dejarlo de inmediato. Pero si puedes ir preparándote para el siguiente paso, así sea estudiando otras cosas o empezando a participar en procesos de reclutamiento y selección. 

Sin mover un dedo tu realidad no va a cambiar. Eso te lo aseguro.

Hasta la próxima.

Ten hijos felices, amados y saludables

A veces queremos tener hijos perfectos: con excelentes calificaciones, educados, de los que la gente comente “qué niñ@ tan educado tienes!” Sin embargo, a mi alrededor veo familias que más que felices lo que aparentan ser es perfectas.

Cuando era adolescente mi madre me decía: “haz lo que te haga sentir bien a ti, no a los demás”. Parece que me aprendí bien la lección porque al pasar de los años lo que más procuro en la vida es ser feliz. 

Al igual que procuro mi bienestar como primera regla personal, así también procuro que mis hijos sean ante todo felices, y lo que pueda atentar contra su felicidad es lo que automáticamente yo rechazo. 

Procura que su salud se encuentre en óptimas condiciones. Evita los problemas de salud en ellos, no te descuides, es parte de tu labor como madre y es otra forma de amarlos y hacerlos felices.

Además, si procuras enseñar a tus hijos más sobre felicidad, seguro tendrás algunas ideas como las mías:

1. Si eres feliz, eres agradecid@. Quien siempre dice que le falta algo para ser feliz es porque no sabe agradecer lo que el momento justo de su vida le está ofreciendo. 

2. Mira el presente y deja de enfocarte en los “si tuviera” ó “si hubiera”. Si sólo te fijas en las carencias y no en la abundancia de tu vida, estarás más atento a lo que quisieras que sucediera en vez de enfocarte en aprovechar al máximo todo lo que tienes. 

3. Pones a un lado la perfección. Las personas, las cosas y las situaciones son lo que son, no pueden ser de otra manera. No busques la perfección en tu vida ni te pierdas en un mar de pensamientos y de dilemas existenciales buscando las razones que hacen que las personas, las cosas o las situaciones sean como son. Vive con la aceptación de que todo es como es porque no pudo haber sido de otra manera. No puedes cambiar como suceden los acontecimientos, navega tú con el cambio que es lo único constante en la vida. 

4. Disfruta de las pequeñas cosas. Una vida feliz la posee quien tiene la capacidad de disfrutar las cosas simples y económicas más que aquellas en las que se necesita derrochar dinero.

5. Sonríe todos los días. Busca el método que te haga sacar una sonrisa de los labios. Es por tu salud mental y también es por tu entorno. A mí me funciona para cambiar de animo, poner música en vivo, merengue y salsa, a alto volumen. Para lograr esto a veces necesito salir a manejar con mi música preferida en un tono bastante elevado. Es mi método, no tiene  que gustarle a los demás. Pero cuando sonrío el entorno y las personas a mi alrededor responden a mi sonrisa con una sonrisa. 

6. Deja de pensar tanto. Mucha gente se ahoga en su propio mar de pensamientos y a veces tienen un humor increíblemente difícil para tratarlos y solo se trata de su “mundo paralelo” en el que se ha perdido pensando y analizando a solas. La pregunta es: te hace feliz hacerte tanto rollo en la cabeza? Si la respuesta es no, pues no le veo la razón al exceso de análisis.

Hoy una persona me dijo: “Este año no tengo metas”. Le dije: “Pues disfrutarás mucho este año. El año que no escribí ninguna meta logré mucho más de lo que hubiera escrito.” A veces creemos imposible lograr algunas cosas, pero el límite lo ponemos nosotros mismos y no nos damos cuenta. Somos  nuestros peores jueces y para los demás siempre queremos halagar y ser agradables. Si no tienes ganas de escribir metas, ve tomando tus objetivos uno a uno y siéntete feliz de hacer un poquito de cada meta cada día. Al final de año sabes qué pasará? Habrás hecho mucho más de lo que habías pensado hacer.

Que tengas un 2017 cargado de nuevas y buenas oportunidades. 
Ponte como meta ser feliz y tener hijos y familia felices. Todo lo demás tendrá que venir a encajar a la perfección con tu felicidad o simplemente no entrar a tu vida.
No te sabotees tú mismo la vida, pues si no eres protagonista en tu propia vida posiblemente alguien más lo está siendo por ti.

Feliz 2017!
Hasta la próxima.

Enseña a tus hijos sobre…


Cómo padres muchas veces cometemos el error de querer que nuestros hijos sean perfectos. Nos enfocamos tanto en que sean las estrellas en todo: las tareas escolares, las calificaciones, la conducta frente a los demás, etcétera. 

Sin embargo, a veces nos vemos en situaciones en las que salen a relucir las incapacidades de tus hijos y te preguntas y te cuestionas como padre / madre sobre qué cosas no le has enseñado que tu hijo ahora te falló y ni siquiera sabes por qué.

Te muestro una lista de lo que, a mi entender, no estamos enseñando ni en las escuelas ni en los hogares:

Resiliencia: Enseñarles a levantarse aún en medio de la peor situación de vida es un regalo que le servirá para muchos momentos. La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para superar períodos de dolor emocional y situaciones adversas.

Independencia: Un niño que para todo necesite de tu ayuda, opinión o decisión es un futuro adulto que necesitará de la aprobación de otros para tomar las riendas de su vida.

Desapego: Cuando hay una situación en la que el infante se siente no querido y por más que intenta estar en compañía de un amigo o amiga y este otro no quiere estar con él o ella, debes enseñarle que a quien no le quiere no tiene que pedirle migajas de amor o aprecio. 

Levantarse de los fracasos: Cuando los hijos fallan, tenemos la costumbre de reprochar y reforzar el fallo. Por el contrario si les enseñamos que del fracaso se aprenden las lecciones más importantes de la vida, lo tomarán en cuenta como un impulso para hacer mejor las cosas la próxima vez.

Superar las crisis: Los matrimonios acaban, los padres pierden sus empleos, las personas enferman, el dinero escasea. Todo esto puede generar crisis en las familias, pero si le enseñas a tus hijos a navegar en la crisis hacia tierra firme, encontrarán nuevas formas de salir de las situaciones adversas. Dicen que de las crisis nacen las  mejores ideas.

Afrontar los problemas: Si. La palabra es afrontar, no huir. Muchas veces incentivamos a los niños a que no se metan en problemas pero no les enseñamos qué hacer cuando ya se está “en medio del problema”.

Ignorar el rechazo: La tendencia es hablar de “Bullying” pero no hemos reparado en el hecho de que la autoestima debe ser reforzada lo suficiente como para que tu hijo pueda tener capacidad de irse por encima de estas burlas y pueda ignorar de forma rotunda los comentarios de amigos malintencionados.  El bullying es el acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros.

Entender las críticas: Dice un frase “No aceptes críticas constructivas de alguien que no ha construido nada.” Cuando la crítica apunta a lo negativo de tu hijo , que tome lo necesario, lo analice con lógica y tu ayuda y luego decidan cómo trabajar el tema. Igual si es una crítica positiva, enséñale a dar las gracias y a tener humildad siempre.

El concepto de la muerte: Cuando fallece alguien allegado a la familia, insistimos en hacerles una historia distinta a los niños para que no sufran. En mi caso, mi madre hizo todo lo contrario: me contaba quién falleció y por qué y me concedía el derecho de llorar o vivir el momento como me pareciera. Si tenía clases me preguntaba si estaba en condiciones para asistir. Mi madre trabajó como recepcionista en una funeraria, fue el único que empleo que encontró para no perder mi custodia. Me aseguró todo el tiempo qué hay que amar y conservar la vida pero que de la muerte ninguno se salva.
Amor y desamor: Uno es un estado de permanente alegría, el otro provoca mucha tristeza. Ambos en exceso hacen daño. Enséñales que lo importante es amar y si se terminó, déjalo ir.
Autoestima: Tema importante para la supervivencia emocional de cualquier individuo. Enséñales que no permitan que alguien les ame menos de lo que ellos mismos se aman. 

El bien y el mal: Ambos existen, es importante saber de su existencia y enseñarles a tus hijos que nadie es dueño de la verdad absoluta. Todo es percepción. 

Lenguaje corporal: Enséñales a identificar conductas agresivas o amenazantes para que estén prevenidos en lugares con multitudes.

Creatividad e innovación: Son las competencias del profesional de su generación. Incentiva su desarrollo.

Disciplina: Para comportarse, para proponerse metas y cumplirlas, para lograr grandes cosas en la vida hace falta disponerse a hacerlas. Tener disciplina y constancia le servirá para muchos aspectos de su vida. 

Espero que te haya gustado y te sirva para educar a tus hijos para convivir en un ambiente cambiante y retador. 

Hasta la próxima!

Después de un tiempo…

Dice una reflexión de Jorge Luis Borges que después de un tiempo aprendes muchas cosas.
Ha sido una etapa dura. Muy dura. Tan dura que no escribí lo suficiente, pues mi promesa para este blog fue siempre escribir “para que te conviertas en tu mejor versión”. Mi mejor versión salió de vacaciones y no quiso regresar en un largo tiempo.

Sin embargo, mi versión interior cambió. Y mi entorno de personas “amigas” y “familia” se modificó. Con quien creía que contaría no conté, al contrario, me estrujaron en la cara las carencias que vivía. Los que nunca conté como amistades fueron los que me socorrieron sin haberles pedido.

En resumidas cuentas, pienso que los tiempos de crisis sirven para limpieza. Si algo está ocupando un lugar en tu vida pero ese lugar lo usa para intoxicar y dañar o para ser hipócrita, es mejor que libere el espacio. Como dicen por ahí: más ayuda el que no estorba.

La matemática es simple: 7 meses sin empleo, 2 niños que mantener, incontables problemas que resolver. ¿El resultado? Un Dios misericordioso que cuando apenas intenté pensar en que todo estaba perdido me daba luces para el final del túnel. Si, eso es lo que creo, que Dios nunca me abandonó. Me premió con mucho más de lo que esperaba. 

Después de esos 7 meses sin empleo, obtuve una oportunidad que me enseñó lo que me faltaba de mi carrera. Las cosas no salieron exactamente como pensé pero le estoy agradecida a esa empresa por haberme abierto las puertas. Hoy trabajo para otro lugar donde también he tenido grandes aprendizajes. Lo mejor ha sido la gente que me rodea. Hacen de mis días algo divertido. 

El aprendizaje de esta etapa es sencillo: aprenda a callar cuando las cosas se pongan agrias. Si los ánimos se alteran, usted cálmese. Y mantente alerta a las señales. El camino va armándose solito.
Las metas siguen estando ahí, cada día toman mejor forma. 

Declaré en el 2015 que PROGRESO era la palabra que definía mi 2016. Todo ha sido para bien. Lo mejor está por venir. Solo puedo decir: Gracias a Dios por todo.

Me verás más seguido por aquí. Espero que me sigas leyendo.

Hasta la próxima. 

Delia Beato Ramos 

Ver la paja en el ojo ajeno..

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Dicen que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que ver la viga en el propio. A decir verdad, cuando me encontré la frase que acompaña la imagen de arriba pensé que estaba muy sincronizada con mis recientes decisiones. En lugar de ocuparme de ver la paja en el ojo ajeno, mejor me encuentro más entretenido ver las cosas lindas de los momentos que estoy viviendo.

¿Qué pasa cuando a un tema en tu vida tratas de darle un giro favorable pero al final te das cuenta de que los esfuerzos son inútiles? Creo que es momento de reenfocar las energías en otra dirección, y dar por hecho que hay personas y situaciones que simple y sencillamente no tienen remedio.

Hay que pasar la página, dar la vuelta a la hoja y continuar nuestro camino al margen de lo que suceda con el otro.

Hoy alguien apretó unos botones que me colocaron en una posición de vulnerabilidad. El llanto no se hizo esperar, pero recordé que “nada se va de tu vida hasta que aprendes la lección”. Definitivamente, mi lección fue: “pasa la hoja, date cuenta que no vale la pena ocuparse de lo que te drena emocionalmente y continúa tu camino”.

Ayer tomé la decisión de poner a un lado una persona y sus circunstancias las cuales no me benefician en absoluto. Hoy, al sentirme en una posición de vulnerabilidad ante sus opiniones, me sentía como que traicionaba mi propia promesa. Sin embargo, retomé mi rumbo y recordé que mi vida la vivo tratando de mejorar todo el tiempo las condiciones en general. Mi momento ha llegado y voy a paso firme. Se tengan que retirar o no algunas personas de mi vida, mi objetivo esta claro y definido.

Como dice la canción de Diego Torres: “la felicidad de busca, la desgracia uno la encuentra, los años no vienen solos,  siempre te pasan la cuenta”.

Por el momento decido continuar la marcha que emprendí el año pasado, y así como alguien criticó mi forma de hacer las cosas “a como de lugar”, yo no lo considero una ofensa, más bien es un elogio, pues se que mi conciencia esta tranquila y los pasos que estoy dando son apegados a la buena vida pero también a las buenas costumbres.

La idea es no dejarse manipular por los deseos y opiniones de los demás. Al final, quien no paga tus cuentas no tiene derecho a exigir que en tu vida las cosas sean como esa persona lo desea.

Hasta la próxima.

Todo depende del cristal con que se mire

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Ayer me encontré esta fotografía tomada por un amigo, artista del lente, llamado Badir Glass. Me impresioné al verla y cuando hice un comentario en Facebook sobre la belleza que veo en la foto,  decidí también pedirla prestada para mi portada en el perfil.

Hoy, cuando veo que Badir me dio el permiso y me dice que es “sólo una foto tomada con el celular”  me pongo de inmediato a pensar en por qué la foto me impactó tanto.

Al volver a mirar detenidamente, la foto me devuelve un retrato exacto de cómo veo mi vida en este momento. Acabo de pasar por el trago agridulce de un divorcio (si, agridulce, porque no es amargo algo que decidiste tomarte por elección propia) y lo que he diseñado para mi nuevo futuro es tal cual se ve en la foto: un paisaje hermoso, lleno de verdor, lugares y sentimientos frescos como me imagino la brisa en la foto.

Las gotas de lluvia en el cristal revelan mi estado de ánimo en los meses pasados: hermosas gotas de momentos exquisitos, que me dan una idea de lo que puede ser mi futuro, pero que todavía no me dejan ver claro si voy a llegar a donde quiero. Estoy trabajando para ello.

El río que se ve en medio no es más que el reflejo de las aguas que he pasado.  Sé que los lagos son calmados, si es que es un lago, y así he tenido momentos. Sin embargo, si es un río puede tener corrientes escondidas en lo profundo que no se ven pero el río sabe que las tiene. Así he vivido, ante la tormenta manteniendo la calma y practicando el silencio, sin importar si lo que han dicho o han hecho los demás me importe. El mapa de mi vida sólo lo conozco yo.

La frescura de este paisaje me ha hecho sentirme bien conmigo. Todo lo que ha pasado es porque tenia que pasar, porque de la única manera que se logra lo que se quiere en esta vida es atreviéndose a irse en contra de la corriente.

Vivir conforme a lo que los demás piensan que debe ser tu vida no es sinónimo de felicidad. El culto al sacrificio no es lo mío. No sacrifico felicidad por apariencia. Como siempre digo es algo “normal, sencillo y punto.”

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero. Y todo depende del cristal con que se mire.

Gracias Badir Glass por inspirarme a escribir esta entrada.

Hasta la próxima.

¡Hola 2016! El camino se hace andando.

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Primero que nada, ¡Feliz año!  Gracias por seguir dedicando tiempo a este espacio que no es más que el resultado de mis ideas personales y mis decisiones sobre distintos aspectos de la vida.

El 31 de diciembre del año 2014, publiqué una entrada llamada “Eso que tanto deseas”. Allí dije esta frase: “No te dejes engañar por la definición de felicidad que otros tienen, construye la propia.” Tengo aproximadamente 3 días pasando balance a lo que fue el año 2015, y puedo concluir que ha sido un año de difíciles decisiones pero que las mismas apuntaban precisamente a ese objetivo que te recomendaba: construí mi propia definición de felicidad.

Ha sido un año de grandes cambios y fuertes contratiempos,  de entrada y salida de personas y situaciones en mi vida,  por lo cual, hoy, a pesar de que ha sido una etapa de muchos conflictos personales, muchas diferencias de criterio, mucho defender lo que quiero y lo que deseo lograr, puedo decir que el resultado me satisface. Concluyo que hice las cosas como dice la canción de Frank Sinatra “I did it my way”. En verdad, puede que para muchas personas no haya sido la forma ideal, eso también lo sé, pero hay momentos de la vida en que no tienes chance de elegir lo que quieres y con lo que se te presenta en el camino debes tomar las decisiones que entiendes serán las idóneas. Le guste a quien le guste, su vida es suya y usted debe darle el giro que entienda que se merece.

Una frase que me surgió ayer en una conversación fue la siguiente: “Cómprese una vida y vívala, pero vívala bien”. Esta semana escribí sobre dejar a un lado el estar llevando la vida de los demás y dedicarse a arreglar la propia.

Un 1ero de enero del 2015 le puse puntos sobre las íes a aspectos de mi vida que me estaban drenando la energía. Otra vez es la misma fecha y no tengo arrepentimiento alguno. Queda aún la resaca de la etapa por la que la que atravesé y sigo pasando por estas aguas con turbulencia, pero vamos saliendo poco a poco, con Dios al frente.

La paciencia y el silencio en momentos de tensión han sido mis mejores consejeros. Hay vidas que veo en otras otras personas que definitivamente no quiero verme en su espejo. Por eso sigo mi camino y trazo el norte que quiero.

El camino se hace andando.

¡Feliz inicio de año!

Hasta la próxima.

No me miro en otros espejos

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Dicen que lo que hablas de los demás es lo que en verdad te molesta de ti mismo. En parte estoy de acuerdo, sin embargo, también sé que una persona que critica tus acciones no es más que alguien que desea, en lo más profundo de su corazón, tener apenas un poquito de la valentía que tienes tú para vivir la vida.

Muchas personas se esconden detrás de argumentos negativos que tienen que ver con tu persona, pero es porque han tenido miedo todo el tiempo de atreverse a hacer las cosas como realmente desean hacerlas.

Como dice una frase por ahí: “A quien juzgue mi camino, le presto mis zapatos.” Así pienso yo cada vez que me entero que alguien ha querido tomarme para ocupar su tiempo en analizar mi vida. Sinceramente, me tiene sin cuidado.

Entiendo que para progresar en la vida es preciso que usted, en vez de preocuparse, se OCUPE. Si, cómprese una vida y vívala, pero vívala bien. Olvide los quehaceres y decisiones de los demás y ocúpese en mejorar todas aquellas cosas que no funcionan del todo en su vida. Sin duda, todos tenemos defectos, entonces le propongo que se auto-analice, vea en lo que ha fallado, en lo que no ha conseguido y ocupe su mente y dedique sus esfuerzos en convertir su vida en una mejor versión. Es la única garantía de éxito, ocuparse y responsabilizarse de sus resultados.

Decía Arturo Orantes en mi proceso de certificación como Coach “HAZTE CARGO”. Deje de estar lamentando lo que pudo ser y no fue o lo que fue su culpa y usted se empeña encontrar culpables. Asuma la responsabilidad de ser usted mismo, para usted mismo. No viva para el otro, que eso no deja nada de beneficios.

Le invito a que NO vea las metas del 2015 que usted no cumplió. ¡Si! Hablo en serio. NO las vea. Asuma el reto de trazarse nuevas metas, o si prefiere usar las mismas metas de este año que ya se acaba,  pues ese es su problema. Pero para el 2016, propóngase hacer hasta lo imposible por lograr lo que se fije como meta.

Olvídese de estar llevando cuentas del Rosario ajeno y ocúpase de su vida. Al final,  lo único que se llevará a la tumba son sus propias victorias.

¡Feliz fin de año!