Razones que indican que necesitas un psicológo

La Biblia dice: “Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Cada profesión tiene sus particularidades, y debemos aprender a respetar las diferentes ciencias y disciplinas. Esto significa que la carrera de psicología tiene una importancia vital para muchas personas que atraviesan circunstancias difíciles a nivel emocional.

La psicología no es psiquiatría. Estás dos disciplinas se diferencian en que

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Crisis de Valores en la Sociedad Actual: una mirada desde la Logoterapia

Photograph_ a picture painted by the sun without instruction in art. La Logoterapia, como he dicho en ocasiones anteriores, es la 3er Escuela Vienesa de Psicoterapia. Se centra en el significado de la existencia humana y en la búsqueda de sentido. Ayuda a humanizar y personalizar al hombre y despierta a la persona en su rol de protagonista de la vida.

El ser humano, a lo largo de la historia, se ha privado con el pasar de los años de instintos que en la antigüedad le acompañaban. Antes, los instintos animales nos preparaban para la acción, es decir, saber qué hacer en cada momento. Luego, según evolucionaba la raza humana, las épocas históricas, entre otros acontecimientos, nos dieron las tradiciones para saber como actuar en los distintos escenarios de la vida. Y así, por tradiciones y costumbres aprendimos lo que bueno y lo que no es aceptado como sociedad.

La crisis de valores que vemos como una epidemia, no es mas que la pérdida de esas buenas costumbres que nos enseñaron. Un valor, es cualquier cosa que me resulte beneficiosa para mi. Los valores son el motor de nuestra vida. Los que son verdaderos, producen en nosotros crecimiento. Los antivalores, opuestos a los anteriores, son aquellos que nos maltratan el espíritu y nos alejan de Dios.

Existen valores que son universales: las virtudes humanas (respeto, tolerancia, etc.), los valores absolutos (amor a la vida, entre otros) y los valores cristianos. Este grupo es universal y lo vas a ver en todas las culturas, de una u otra manera.

En logoterapia, hay valores que nos ayudan  a encontrar sentido:

Los valores creativos, son aquellos que nos permiten trascender llevando a cabo un acto. Es buscar como dejaremos esta huella perdurable en el tiempo. Muchas personas lo hacen desde su rol como padres, algunos fundan asociaciones y entidades sin fines de lucro simplemente porque sienten que es el regalo que le deben a los demás. Estos valores creativos, hacen que el ser humano encuentre sentido en la actividad que realiza.

Los valores experienciales, son aquellos que nos dan la oportunidad de vivir ciertas experiencias, desde una puesta de sol que se contemple hasta un momento de una rica taza de cafe en compañia de una amiga, hacen que tengas la sensación de bienestar, de disfrutar, experimentar y hasta atrapar esos momentos inolvidables. Aquí entra el amor, la familia, las amistades, etc.

Los valores actitudinales, son los que se componen de las virtudes como la valentía, la compasión, elegir la vida a pesar de cualquier circunstancia, enfrentar las dificultades con buen humor, entre otros.

Hay que abrir los ojos del espítiru para descubrir nuestro sentido. Más alla de ser, hacer o tener, es preciso que descubramos lo que a nosotros nos hace encontrar sentido en nuestras vidas.

No permitas que tus años pasen en vano, y sentir un día que nos has hecho nada para vivir.  El mundo necesita personas apegadas a valores universales y valores como los clasifica la logoterapia. No bajemos los brazos, aunque el otro no responda de la manera que respondes tú. Guarda tu alma y corazón, nútrelos de cosas buenas. En la vida no siempre nos tocan la canción favorita, sin embargo, tenemos el chance de seguir moviendo los pies y tratar de alcanzar el ritmo.

En la segunda carta de Timoteo 1:7 dice: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder y amor y dominio propio.”

Entonces, si la responsabilidad es nuestra, por nuestra vida y nuestros actos, ¿qué vas a hacer tu ante las circunstancias adversas que te toca vivir?

Hasta la próxima.

A veces el abuso resulta peor que el divorcio…

“Se supone que el matrimonio está hecho para proteger toda una vida de amor. La permanencia de una relación entre esposo y esposa descansa sobre un pacto de compromiso mutuo que está diseñado para sobrevivir a los conflictos conyugales normales e incluso graves.
Sin embargo, algunas veces, el abuso verbal y físico le hacen a un matrimonio lo que el asesinato o la violación le hacen a una vida. ¿Qué entonces? ¿Qué pasa si los esfuerzos por salvar un matrimonio dan como resultado la pérdida más grave de la paz y la confianza en el hogar?”

Este texto lo estuve leyendo hace poco en un pequeño libro de los Ministerios Nuestro Pan Diario, llamado “La protección de Dios para las mujeres: cuando el abuso es peor que el divorcio”. La verdad es un excelente recurso para entender el punto de vista bíblico acerca de las situaciones donde se “condena” al ser humano por divorciarse. El autor plantea que no es oblogatorio ni necesario quedarse al lado de una persona que simplemente ya no te respeta ni te quiere y lo que hace es constantemente abusar de ti.
Abuso es la inflexión de algún tipo de daño que puede ser tanto físico como psíquico y que, generalmente, tiene lugar y razón de ser gracias al poder que la persona que provoca o materializa el abuso tiene sobre aquella a la cual se lo produce, ya sea por una superioridad material que lo protege y le da esa fuerza sobre el otro, o bien por la sistemática amenaza de que algo malo le va a ocurrir sino accede a ese accionar abusivo. (Fuente: Definicion ABC https://www.definicionabc.com/general/abuso.php)

Las mujeres, a pesar de saber que la sociedad ha evolucionado, seguimos sintiendo por algún motivo (que todavía no logro comprender) que somos demasiado débiles. Sin embargo, no se trata de medir fuerzas con el hombre. Se trata simplemente de reconocer que como seres humanos, seamos del sexo masculino o femenino, tenemos dignidad suficiente para ser respetados simplemente por el hecho de SER personas.

En un curso que tomé hace poco decía una persona: “quiero que mis hijos estudien para que sean alguien en la vida”. El facilitador le dijo: “no tienen que estudiar para ser alguien, pues ya lo son.” A veces no tomamos en cuenta el impacto pueden tener las palabras que decimos, sea a nuestros hijos, parejas o familiares. Igualmente las palabras que nos dicen impactan nuestras acciones.

El cerebro se educa, y no podemos dejarnos instalar etiquetas que no son verdaderas. Eres digno (a) de ser amado(a) y respetado (a) aunque todo el mundo a tu alrededor te diga lo contrario.

El miedo es un compañero fiel. Siempre está a tu lado, para bien o para mal. Es una emoción que prevalece en todos nosotros, lo que sucede es que hay personas que lo utilizan a su favor o en su contra. La tarea es entender qué haces tú con él. ¿Lo pones delante o detrás? ¿A tu lado? ¿Lo llevas al frente y pisa primero que tú en cada lugar que asistes? ¿Te paraliza o te dispara a la acción?

En mi pais existe una fundación llamada Gissell Eusebio Life Transformer, la cual lanzó recientemente la iniciativa “Coaching para Mujeres Bientratadas” y este próximo sábado 9 de Junio, en el Atrio Central de Acrópolis Center estaremos compartiendo en el Seminario “Cómo convertir tus miedos en Recursos” que será impartido por la Coach Nancy Tejeda. Si vives en República Dominicana, te invitamos asistir. Es libre de costo.

Recuerda, para ser amado(a) y no abusado(a) el único requisito que tienes que cumplir es SER HUMANO. Que no te convenzan de lo contrario. El amor no duele.

¡Hasta la próxima!

“Los sentimientos son solo visitantes”

Hace días he estado leyendo sobre la “inmortalidad” del amor. Aprendí que el amor es un sentimiento eterno, que no cambia, que siempre es el mismo y que hay una fuente inagotable de amor que es Dios, en cualquier forma que lo llames.

Hoy vi la frase que encabeza esta entrada, y la verdad confirmé que el amor en si mismo quizá no sea un sentimiento. Si Dios es amor, como yo así lo considero, es más que un sentimiento. Es un estado permanente de bienestar, salud emocional y plenitud que sobrepasa todo lo que humanamente podemos entender.

La semana pasada permití que una persona me sacara del estado de paz que he ido adquiriendo en los últimos 20 días. En el fin de semana llegué a la conclusión de que no me perdonaba a mi misma el permiso que le di a esa persona de sacarme de mi estado. Había sido un trabajo arduo entre Dios y yo, comprendiendo que no hay nada fuera de Dios que me pueda llenar más que Él. Antes no entendía, no lo reconocía o lo había olvidado. Pero esta misma fuente inagotable de amor fue la que hoy me dijo en sueños: si tienes que mendigar amor, entonces no me estás buscando a mi, estás buscando [con mucha sed] en la fuente equivocada.

Si los sentimientos son visitantes, propongo saquemos al amor de esa categoría. La ira, el orgullo, la soberbia, la rabia, la venganza, el odio, el desconsuelo, la desesperanza, la pérdida de fe, entre otros, esos sí podrían ser visitantes, que hay que dejar que vengan, reconocerlos, sentirlos, mirarlos tal cual son y liberarlos por nuestro propio bien. Sin embargo, el amor, visto desde la perspectiva de que es eterno y no muere, si lo vemos desde la fuente que es Dios, estará siempre con nosotros, siempre y cuando lo queramos así.

Aprendí hace poco que el ego es un sistema de creencias, y que si fuéramos computadoras, sería como el Windows: si lo usas adecuadamente y te servirá para varias cosas. Sin embargo, sin ego (sin Windows) no dejas de ser humano (computadora). Es una forma divertida de entender este sistema, según mi opinión. Reconocer su existencia es válido.

Te propongo que esta semana te preguntes si estás identificando bien tus emociones y sentimientos. Es importante saber que nuestra actitud no debe ser determinada por las circunstancias. Siempre hay una salida, una alternativa, un para qué continuar nuestra búsqueda de sentido. Recuerda que la felicidad ya es tuya, solo debes estar atento(a) a las señales que la vida te presenta.

Hasta la próxima.

La congruencia en tus acciones

Hace unos días una amiga me pidió ayuda para conversar sobre una situación emocional en la que se sentía indecisa y doliente. Ella atraviesa una situación matrimonial difícil, acaba de separarse de su esposo luego de haber intentado por todos los medios que la situación se arreglara. En ese momento quedamos en vernos el próximo viernes pero por causas ajenas a mi voluntad no podía reunirme cuando llegó el día pautado. Luego entendí que las causas no fueron creadas por mi sino por el perfecto orden que viene de Dios.

Esta amiga necesitaba consejo y consuelo. Luego comprendí que yo también porque estaba atravesando un momento de mi vida de indecisión y, hasta cierto punto, un duelo anticipado (por algo que aún no había sucedido).

Inicié un proceso de sanación y descubrimiento interior que ha hecho que evolucione emocionalmente, inclinando el amor primero a Dios y luego a mi persona, amándome tanto como o quizá un poquito menos de lo que Dios me ama. Este proceso no tiene que ver con los demás ni con los culpables que yo me dediqué a encontrar en mi vida. Tiene que ver conmigo y la mirada del observador que soy.

En un libro que me recomendaron para continuar mi proceso de sanación, recordé la ayuda que mi amiga me pidió. Entonces comprendí que no estaba en congruencia en mis acciones como para estar dando consejos. En coaching nos enseñan esto: si no puedes estar en congruencia con tus valores no puedes ofrecer el soporte necesario para la otra persona.

Sin embargo, estoy al pendiente de esta amiga por razones aún mayores. Actualmente estudio logoterapia y, en adición, estoy haciendo un proceso terapéurico de Curación de Actitudes. Todas las herramientas que tengo a la mano y que voy descubriendo me preparan para ofrecer lo mejor de mí desde mi experiencia vivida. Decidí hacer viva y eficaz las palabras de Viktor Frankl: “Si puedo curar, curo; si no puedo curar, alivio; y si no puedo aliviar, consuelo”. Obviamente aún no estoy preparada para hacer un proceso terapéutico con ella, pero desde lo que tengo si puedo ayudar a transitar su camino. Empecé invitándola a una charla y a leerse el libro que me estoy leyendo.

La verdad es que somos verdaderos representantes del ego. Y siempre queremos ser los que más sabemos de las situaciones. Entendemos que somos los indicados para resolver los temas de los demás y no es así. Si mantenemos una actitud de que todos somos maestros y discípulos (un principio de Curación de Actitudes), es decir, nunca estar unos por encima de los otros, caminaremos con humildad y asombro ante este paso por la vida. Viviremos desde la paz y no desde el conflicto o la tensión.

Las tensiones de la vida siempre estarán presentes, lo importante es la actitud con que afrontamos estas tensiones (logoterapia pura y simple como digo yo).

Todo eso que he aprendido en mi propia piel, me ha enseñado que tengo mucho para dar y ofrecer. Lo mejor está por venir. Ahora me toca, desde donde quiera que sea plantada, florecer.

Gracias Dios por todo.

Hasta la próxima.

“No tengo la responsabilidad de ser como los demás”

No tengo la responsabilidad de ser como los demás esperan que sea. Es su error, no mi defecto.

Ayer estuve en un evento de graduación de personas con discapacidad, parte de un proyecto llamado “Coaching para más Capacitados”, una excelente propuesta de superación personal para personas con limitantes físicas pero nunca espirituales, una iniciativa de la Fundación Gissell Eusebio Life Transformers. Son personas que desean continuar su preparación  profesional, y esto de por sí ya es un gran logro.

Durante este evento una persona experta en cambio de actitudes, hablaba sobre el perdón y la responsabilidad personal que tenemos todos ante nuestra propia existencia. Zaidy Di Franco comentaba algo como esto: no somos responsables por las acciones o reacciones de los demás, sino por nuestra propia reacción ante las circunstancias.

Así, este mensaje me dejo un sabor agridulce por mi forma de ser, donde a veces quiero complacer a todo el mundo, pero en otras ocasiones me siento ser la persona más egoísta sobre la faz de la tierra. Adquiero compromisos que luego me pesa continuar, y me siento en duda si respondo diferente a cómo otros quieren que responda. He sacrificado felicidad personal por comodidad de otros. He aprendido a callar cuando en verdad quiero gritar. He aprendido a no opinar, por evitar un conflicto mayor. Entonces, buscando y buscando cómo se llama lo que “padezco” me he atrevido a llamarle de dos formas: 1) Esclavitud afectiva ó 2) Dependencia emocional.

Cualquiera que sea la respuesta, estoy en la mejor disposición de llegar al final de mi descubrimiento y cuando haya superado mis dudas, interrogantes y demás inventos que me he puesto en mi cabeza analítica, entonces saldré al mundo a ayudar a todo aquel que se sienta igual que yo de esclavizada o dependiente.

Siempre se ha dicho de mi que soy rebelde y no me conformo con las circunstancias. La pregunta es: ¿Realmente soy inconforme, o en verdad no es necesario ser monedita de oro y gustarle a todo el mundo?

Ayer alguien me dijo: “Tienes mucho que ofrecer dentro de ti. Ofrece de tu propia vivencia y de tu propia experiencia” Le tomaré la palabra.

Hasta la próxima.

Cuando te das cuenta de que hay que cambiar la meta

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¿Has sentido alguna vez que todo lo que estás haciendo no tiene sentido para ti? Todos llegamos a ese punto de la vida donde ya hiciste todo lo que te propusiste pero aún continúas sintiendo que todavía “falta algo” y no sabes lo que es. Una frase que circula constantemente por la web dice: “Si el plan no funciona, cambia el plan, pero no cambies la meta”. ¿Y qué pasa si quiero cambiar la meta?

A veces te paras en ese instante de tu vida, donde identificas cierto tipo de vacío, no tiene que ver con que estés deprimido, sino más bien con ese cambio de rumbo que la vida te está pidiendo a gritos. A veces nos acostumbramos tanto a ser y hacer como los demás esperan que seamos y nos vamos llenando de “metas” dizque auto-impuestas pero en realidad son impuestas por otros, pues obedecen al patrón que establece nuestro entorno.

Suelo escribir en mi blog cuando no me siento bien con alguna situación en particular, de hecho, lo concebí un día mientras lavaba biberones y platos sucios. Pensaba todo el tiempo mientras “fregaba los trastes” (como decimos en mi país): “necesito un lugar para sacar de mis pensamientos todo esto que me atormenta”. La queja por matrimonio, mis hijos, lo sobrecargada que me sentía por querer ser madre a tiempo completo, pero también la necesidad de trabajar para sostener la economía del hogar, las responsabilidades – que dicta la sociedad que son de las mujeres – la pasión por el coaching, mi  carrera, el amor por las capacitaciones permanentes, entre otros temas que me venían a la cabeza.

Sin embargo, llegando a esta etapa de mi vida en la que estudio Logoterapia y Tanatolología, ahora todo lo que hago tiene la necesidad de “hacer sentido” en mi vida. La Logoterapia trabaja los vacíos existenciales, y ayuda al paciente a develar el sentido de su vida, mientras que la Tanatología acompaña los procesos de pérdida, situaciones límites como el divorcio, la muerte de un ser querido, entre otros tipos de pérdida. Parece que este descubrimiento ha hecho que ponga los puntos sobre las ies de mi vida y me niegue a continuar como caballo desbocado haciendo y deshaciendo cosas que al final no me hacen sentir plena.

Entonces entiendo ahora que mi necesidad no es tanto cambiar el plan porque no haya funcionado como quería, sino más bien, identificar exactamente la meta que quiero lograr. No se trata de llenar un espacio que otra persona haya querido diseñar para mi, se trata de mis propios deseos, mi propio plan y mi propia meta.

Es momento de que le dejemos de preguntar a la vida ¿qué quieres de mi? ¿qué quieres que haga ahora?, mejor démosle las respuestas que la vida necesita para ser vivida, para sentirnos plenos y felices, es el único llamado que tenemos: a ser felices.

Y tú, ¿ya sabes cuál será tu próximo paso?

Hasta la próxima.

 

“Reconoce cuando una parte tuya hace algo que daña la relación”

Afrontar+El+Sufrimiento+frases+de+Viktor+Frankl

“Si salvas una vida, salvas un universo. Si destruyes una vida. destruyes un universo.” Esta frase está presente en el libro “El Hombre en Busca de Sentido” de Viktor Frankl. Al pensar en esta frase y el título de esta entrada, entiendo que si dañas una relación, dañas también un universo. La persona es un universo, una e indivisible. Por tanto, destruyes a la persona que confió en ti para continuar su vida, su trabajo o su amistad. “Reconoce cuando una parte tuya hace algo que daña la relación” fue una recomendación en terapia que recibió un hombre a quien le fue pedido el divorcio luego de muchos años de matrimonio. El no lograba entender que parte de su comportamiento había dañado la relación, pero no se percató de cómo se fue deteriorando la percepción de ella acerca de la relación. Luego ella no encontró sentido en permanecer ante este “ciego emocional” que caminaba solo mirando sus pasos, como caballo, sin mirar su contexto alrededor. Cada cual su vida, a veces no es posible dejarse envolver en este entorno que no hace más que dañar más y más la relación.

Las relaciones son frágiles y siempre somos nuestras relaciones. Somos miembros de un grupo. Hemos venido siendo y viviendo con personas a lo largo de nuestras vidas. Curar las heridas no depende de los demás sino de nosotros mismos. Estudiando Logoterapia he logrado aprender que las situaciones a mi alrededor no pueden desmoronar mi espíritu, y mi alma encuentra siempre cómo seguir. Eso es lo verdaderamente importante. Sin embargo, ahora  veo todo desde otra óptica. Desde otra yo. No podría volver a ser la misma, ni que lo quisiera.

No cura la técnica que uses para restaurar tus errores, lo que cura es la relación que le devuelvas a esa persona y que te devuelvas a ti mismo(a). Si no es posible restaurar la confianza, la alegría  y el sentido de estar juntos, entonces indudablemente nos encontramos ante la realidad que plantea una canción que conozco: “Corazón que se quiebra, que lo cambien”. Momento de moverse en otra dirección.  Las cosas son lo que son.

¿De quién esperas reconocimiento? ¿Qué es eso que no quieres ver? ¿Detrás de qué te escudas? ¿A qué le temes? ¿Qué no quieres repetir?  ¿Qué hay detrás de esa necesidad?

 

¿Qué palabra describe mejor tu año 2017?

Escuché hace unos días: “El ego es un ignorante. Cree que lo debe tener todo y esta equivocado.” Cuándo pienso en las veces que quise retomar mis escritos, me detengo a analizar por qué dejé de lado algo que me gusta tanto. La verdad es que a la conclusión que llego es sencilla: El maestro llega cuando el alumno está preparado. Y yo no estaba preparada para continuar.

Ha sido un año de interesantes circunstancias. Emprendí negocio, lo dejé, y volvi a buscar empleo, y lo dejé por mi paz y mi salud mental y retomé mi emprendimiento. Parece inestabilidad, pero no es así.

Llegué a un grado tan elevado de aprendizaje, autodescubrimiento, resiliencia, tolerancia, fe, entre otras tantas palabras, que la verdad es que no me arrepiento de nada de lo sucedido. Redescubrí que Dios está en mi, conmigo, dónde quiera que voy y dónde quiera que estoy. Me aferré tan fuerte a mi Biblia que fue lo único que fue verdaderamente mío. Y conseguí paz mental a toda costa. Sané heridas emocionales y cambié la perspectiva del observador en mi.

Asistí a todo tipo de eventos para conectar cuerpo, mente y espíritu. Muchas puertas se abrieron y la verdad es que siento gran satisfacción por mis descubrimientos.

Ayudé a personas desinteresadamente y eso ha traido sus frutos. Reconocí lo que es verdaderamente importante en mi vida y descarté el afan por cambiar las actitudes que no me parecen adecuadas en los demás. Hice una frase muy mia y la digo casi todos los días: Cada quien a lo suyo. Esto hizo que dejara de responsabilizarme por las circunstancias de los demás y empezara a actuar por las mias. Todas las frases “cliché” de víctima y responsable las entendi y las abordé desde una perspectiva más elevada.

Una vez alguien me dijo: “Pon en práctica todo lo que lees. Si no lo haces, continuarás leyendo en vano”. Gracias por tu consejo.

La cereza de mi pastel 2017 la coronó el descubrimiento de la Logoterapia. Victor Frankl no sabe en lo que me ha cambiado la vida. Gracias a los que vieron en mi la capacidad para convertirme en Logoterapeuta. Apenas empiezo los estudios.

Creía, como el ego, que debía tenerlo todo. Sin embargo, el 2017 me enseñó que no es así. Mientras menos tengo más feliz soy. Mientras más abandono las posturas “que se ven bien para los demás” mejor vivo. Mientras menos me quejo más fe tengo. Ahora vivo para servir a quien lo necesite y hago cosas que a alimentan mi alma y no mi ego. Descubrí que soy feliz por mi y no por los que a mi alrededor están. A veces vives con gente infeliz cerca todo el tiempo, la pregunta es: ¿De su estado de ánimo o emoción depende tu felicidad? Si la respuesta es si, entonces debes revisar tu percepción de las circunstancias.

Procuro tener bajo control ciertas cosas. NO TODAS. Aprendí a Fluir.

El 2017 es el año del APRENDIZAJE. Me llevo conmigo el verdadero significado de las palabras: HUMILDAD Y GRATITUD

Y tú, ¿qué te llevas?

Hasta la próxima.

“En que mundo emocional te vives?”

La pregunta es muy simple, sin embargo, también es compleja. Arturo Orantes la hizo en mi proceso de certificación de coaching. Cada vez que paso por situaciones emocionalmente difíciles me vuelvo a hacer la misma pregunta una y otra vez. La respuesta siempre llega, claro está después que pongo en orden mis pensamientos y pido a Dios sabiduría para asumir las situaciones.

No puedes estar de manera permanente y sin salida cuando la situación es difícil de enfrentar. Debes sacar tu momento de evaluar, meditar y decidir el próximo paso que vas a dar. Las emociones son traicioneras, y si te mantienes dándote el mensaje erróneo a ti mismo(a), no saldrás del hoyo negro a menos que lo decidas con conciencia.

A veces pasamos por inconvenientes muy duros para el alma, pero asumir una postura distinta solo depende de ti. Si después del problema quedas en un mundo emocional donde tu peor juez eres tú, entonces acabarás con el autoestima en el piso. Sin embargo, si decides hacer algo por ti desde ese primer instante, habrás dado el paso más importante.

Normalmente dicen que para sanarse las heridas, las adicciones y las enfermedades en general, el primer paso es R-E-C-O-N-O-C-E-R que tienes una situación.

Luego de que reconozcas lo que pasa y por qué te afecta tanto, el próximo paso es SER ESTRATÉGICO (A). Haz conciencia de lo que te conviene y lo que no, analiza los pros y los contras, las verdades y las mentiras que te cuentas. Limpia bien tu filtro y procede a analizar tu próximo paso. Sea que debas cambiar hábitos, pensamientos o sentimientos, de trabajo, de casa, de amistades, en fin lo que sea, lo inevitable es que algo debe moverse para que puedas ir viendo la salida más inteligente.

Luego, empieza a trabajar en ese nuevo horizonte. Imagina cómo será, cómo te sentirás, qué alegría nueva te traerá. Si logras visualizar eso y te sientes bien a medida que avanzas, entonces estás en el camino correcto. No hay mejor manera de tomar una decisión que de por si ya empezó a alimentar tu alma positivamente.

Más adelante, DA EL PRIMER PASO, ya oficialmente. Sí, es momento de actuar, cuando ya sabes hacia donde dirigirte. No temas. Todos los cambios son buenos aunque en el principio no lo veas así.

Por último, PASA BALANCE de los errores cometidos para que estés más alerta la próxima vez. Te aseguro que los errores pasados son los mejores maestros.

Analiza en que mundo emocional estás viviendo y si el mismo no te está convirtiendo en tu mejor versión, es porque ese mundo no es el correcto. Si te victimizas no saldrás del círculo vicioso. En cambio, si te paras en una postura responsable y decides tomar las riendas, verás que el aprendizaje valdrá no solo la pena, sino también la alegría.

Suerte!