Ver la paja en el ojo ajeno..

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Dicen que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que ver la viga en el propio. A decir verdad, cuando me encontré la frase que acompaña la imagen de arriba pensé que estaba muy sincronizada con mis recientes decisiones. En lugar de ocuparme de ver la paja en el ojo ajeno, mejor me encuentro más entretenido ver las cosas lindas de los momentos que estoy viviendo.

¿Qué pasa cuando a un tema en tu vida tratas de darle un giro favorable pero al final te das cuenta de que los esfuerzos son inútiles? Creo que es momento de reenfocar las energías en otra dirección, y dar por hecho que hay personas y situaciones que simple y sencillamente no tienen remedio.

Hay que pasar la página, dar la vuelta a la hoja y continuar nuestro camino al margen de lo que suceda con el otro.

Hoy alguien apretó unos botones que me colocaron en una posición de vulnerabilidad. El llanto no se hizo esperar, pero recordé que “nada se va de tu vida hasta que aprendes la lección”. Definitivamente, mi lección fue: “pasa la hoja, date cuenta que no vale la pena ocuparse de lo que te drena emocionalmente y continúa tu camino”.

Ayer tomé la decisión de poner a un lado una persona y sus circunstancias las cuales no me benefician en absoluto. Hoy, al sentirme en una posición de vulnerabilidad ante sus opiniones, me sentía como que traicionaba mi propia promesa. Sin embargo, retomé mi rumbo y recordé que mi vida la vivo tratando de mejorar todo el tiempo las condiciones en general. Mi momento ha llegado y voy a paso firme. Se tengan que retirar o no algunas personas de mi vida, mi objetivo esta claro y definido.

Como dice la canción de Diego Torres: “la felicidad de busca, la desgracia uno la encuentra, los años no vienen solos,  siempre te pasan la cuenta”.

Por el momento decido continuar la marcha que emprendí el año pasado, y así como alguien criticó mi forma de hacer las cosas “a como de lugar”, yo no lo considero una ofensa, más bien es un elogio, pues se que mi conciencia esta tranquila y los pasos que estoy dando son apegados a la buena vida pero también a las buenas costumbres.

La idea es no dejarse manipular por los deseos y opiniones de los demás. Al final, quien no paga tus cuentas no tiene derecho a exigir que en tu vida las cosas sean como esa persona lo desea.

Hasta la próxima.

Todo depende del cristal con que se mire

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Ayer me encontré esta fotografía tomada por un amigo, artista del lente, llamado Badir Glass. Me impresioné al verla y cuando hice un comentario en Facebook sobre la belleza que veo en la foto,  decidí también pedirla prestada para mi portada en el perfil.

Hoy, cuando veo que Badir me dio el permiso y me dice que es “sólo una foto tomada con el celular”  me pongo de inmediato a pensar en por qué la foto me impactó tanto.

Al volver a mirar detenidamente, la foto me devuelve un retrato exacto de cómo veo mi vida en este momento. Acabo de pasar por el trago agridulce de un divorcio (si, agridulce, porque no es amargo algo que decidiste tomarte por elección propia) y lo que he diseñado para mi nuevo futuro es tal cual se ve en la foto: un paisaje hermoso, lleno de verdor, lugares y sentimientos frescos como me imagino la brisa en la foto.

Las gotas de lluvia en el cristal revelan mi estado de ánimo en los meses pasados: hermosas gotas de momentos exquisitos, que me dan una idea de lo que puede ser mi futuro, pero que todavía no me dejan ver claro si voy a llegar a donde quiero. Estoy trabajando para ello.

El río que se ve en medio no es más que el reflejo de las aguas que he pasado.  Sé que los lagos son calmados, si es que es un lago, y así he tenido momentos. Sin embargo, si es un río puede tener corrientes escondidas en lo profundo que no se ven pero el río sabe que las tiene. Así he vivido, ante la tormenta manteniendo la calma y practicando el silencio, sin importar si lo que han dicho o han hecho los demás me importe. El mapa de mi vida sólo lo conozco yo.

La frescura de este paisaje me ha hecho sentirme bien conmigo. Todo lo que ha pasado es porque tenia que pasar, porque de la única manera que se logra lo que se quiere en esta vida es atreviéndose a irse en contra de la corriente.

Vivir conforme a lo que los demás piensan que debe ser tu vida no es sinónimo de felicidad. El culto al sacrificio no es lo mío. No sacrifico felicidad por apariencia. Como siempre digo es algo “normal, sencillo y punto.”

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero. Y todo depende del cristal con que se mire.

Gracias Badir Glass por inspirarme a escribir esta entrada.

Hasta la próxima.

¡Hola 2016! El camino se hace andando.

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Primero que nada, ¡Feliz año!  Gracias por seguir dedicando tiempo a este espacio que no es más que el resultado de mis ideas personales y mis decisiones sobre distintos aspectos de la vida.

El 31 de diciembre del año 2014, publiqué una entrada llamada “Eso que tanto deseas”. Allí dije esta frase: “No te dejes engañar por la definición de felicidad que otros tienen, construye la propia.” Tengo aproximadamente 3 días pasando balance a lo que fue el año 2015, y puedo concluir que ha sido un año de difíciles decisiones pero que las mismas apuntaban precisamente a ese objetivo que te recomendaba: construí mi propia definición de felicidad.

Ha sido un año de grandes cambios y fuertes contratiempos,  de entrada y salida de personas y situaciones en mi vida,  por lo cual, hoy, a pesar de que ha sido una etapa de muchos conflictos personales, muchas diferencias de criterio, mucho defender lo que quiero y lo que deseo lograr, puedo decir que el resultado me satisface. Concluyo que hice las cosas como dice la canción de Frank Sinatra “I did it my way”. En verdad, puede que para muchas personas no haya sido la forma ideal, eso también lo sé, pero hay momentos de la vida en que no tienes chance de elegir lo que quieres y con lo que se te presenta en el camino debes tomar las decisiones que entiendes serán las idóneas. Le guste a quien le guste, su vida es suya y usted debe darle el giro que entienda que se merece.

Una frase que me surgió ayer en una conversación fue la siguiente: “Cómprese una vida y vívala, pero vívala bien”. Esta semana escribí sobre dejar a un lado el estar llevando la vida de los demás y dedicarse a arreglar la propia.

Un 1ero de enero del 2015 le puse puntos sobre las íes a aspectos de mi vida que me estaban drenando la energía. Otra vez es la misma fecha y no tengo arrepentimiento alguno. Queda aún la resaca de la etapa por la que la que atravesé y sigo pasando por estas aguas con turbulencia, pero vamos saliendo poco a poco, con Dios al frente.

La paciencia y el silencio en momentos de tensión han sido mis mejores consejeros. Hay vidas que veo en otras otras personas que definitivamente no quiero verme en su espejo. Por eso sigo mi camino y trazo el norte que quiero.

El camino se hace andando.

¡Feliz inicio de año!

Hasta la próxima.