“¿Y si mañana no estás aquí?”

En un entrenamiento que tomé, para el cual me estaba preparando para ser Facilitadora Internacional, una de las anécdotas que escuché del facilitador fue la pregunta que señala el título de esta entrada. El facilitador comentaba que hizo esta pregunta a un grupo de altos ejecutivos de una empresa multinacional. Las preguntas que antecedieron a la que lleva por título esta entrada fueron: “¿Qué va a pasar contigo si esta empresa desaparece en un instante?” “¿Qué pasaría con tu familia?” “¿Mantendrías las mismas comodidades con que vives?” “¿Y si mañana no estás aquí?”. A veces llevamos un ritmo tan acelerado pero a la vez tan calculado de nuestras vidas, que pensamos que nunca las situaciones tendrán un giro que puede que no esté precisamente a nuestro favor.

Me gusta mucho la reflexión de Paulo Coelho, la que lleva por título Cerrando Círculos. Pero es precisamente porque en un proceso terapéutico a una paciente le pusieron como tarea leer cada una de las líneas de esta reflexión y a escribir las acciones que emprendería para asimilar cada línea. Realizar un proceso de desconexión, desprendimiento de uno mismo para dar paso a una nueva realidad o etapa de la vida, es un ejercicio que demanda mucha madurez de nuestra parte. Pensamos que las cosas seguirán siendo controladas por nosotros, seguirán saliendo como esperábamos y muchas veces no es así. Soltar las frustraciones, asimilar los cambios, vivirlos como vengan y tratar de hacer lo mejor con lo que creemos que es lo peor que nos ha pasado exige tener la capacidad de ser Resiliente.

La resiliencia es un término que se está usando mucho últimamente. Se habla de personas con la capacidad de levantarse de las caídas, que siguen adelante, que despiertan sus mayores capacidades para salir de las peores situaciones. De la página web Significados.com obtuve la siguiente definición: La resiliencia en el ámbito de la psicología, es la capacidad de una persona para hacer frente a sus propios problemas, superar los obstáculos y no ceder a la presión, independientemente de la situación. Es la capacidad de un individuo para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Se corresponde aproximadamente con el término “entereza”.

Pero ¿qué sucede cuando lo ves todo oscuro, como sin salida? En mi caso, mientras más pesimista me pongo, más me aferro a la oración. ¿Has pensado en algún momento que las situaciones que estás pasando puedes resolverlas en medio del caos en que estás viviendo? ¿No tienes tiempo para salirte de tu propio ser y ver tu situación desde fuera? Te tengo una noticia: si no tienes la capacidad de ver las situaciones objetivamente desde “fuera” de tu propio pensamiento, no tendrás forma alguna de ver las distintas opciones o alternativas de solución de tu problema, ni desarrollarás esa cualidad de ser Resiliente. Ver tu vida como si fuera un televisor con el que te deleitas o te asusteas al verlo puede ayudarte a mirar las situaciones de manera más clara y puede permitirte apagar por un momento el estrés y al ansiedad acumulada y despejar las dudas que tienes en tu cabeza. El cerebro necesita un descanso, y si no analizas las causas y consecuencias de las situaciones que estás viviendo podrías seguir en el ojo de la tormenta por mucho tiempo sólo porque no deseas hacer un alto en el camino.

Conozco personas que por no detener la tormenta del momento, un día el estrés le ordenó a su cerebro la instrucción “apágate” y estas personas cayeron en crisis nerviosas, de ansiedad, estrés y agotamiento físico y mental . El cuerpo es nuestro templo, y debe ser cuidado como tal, y cuando se trata de los asuntos emocionales, la respuesta del cuerpo no se hace esperar.

¿Qué pasaría con tu familia si no te recuperas de un golpe de esa magnitud? ¿Y si quedas postrado(a) en una cama para siempre y ya no tienes todas las capacidades que poseías? ¿Qué sentirás al ver a otros hacer sus vidas de forma normal y tú no podrías disfrutar todas las bendiciones que tienes hasta el momento?

Te invito a hacer un alto en el camino, a analizar lo que en verdad tiene peso y valor en tu vida, tus hijos, tus padres, tus amistades, tus gustos y placeres, y a desechar lo que no te está aportando lo suficiente, sino que solo está drenando tus energías.

Para finalizar, te dejo esta nota que recibí por correo electrónico hace mucho tiempo y aun la conservo en mi escritorio como señal de que a veces necesito revisar “desde fuera” mi vida como un todo y hacer mi propio “alto en el camino”:

 

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