Mami quiere un día (para ella sola)

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El nivel de agotamiento llegó a su límite. Es el resultado de dos semanas consecutivas sin dormir una noche completa. Y, como esta noche, en vísperas de celebrar el Día de las Madres de en mi país, ellos no estaban dispuestos a dormirse. La espalda me duele y durante el día también tuve dolor de cabeza. Tenía que hacer las compras del supermercado y en realidad dilaté tanto en tomar ánimo para salir, que al final lo hice más por evitar hacerlo mañana, con las prisas de la celebración del “día de mamá”. 

La culpa acecha, como un ladrón esperando a que salgas de tu casa, ya dispuesto a entrar para llevarte todas tus pertenencias. Ser mamá conlleva esto: sacrificio, entrega y mucho agotamiento.

Esta semana, una mujer recién casada hace unos meses, me comentó: “yo quiero tener hijos,  incluso quiero tener 3, pero la experiencia de otras mujeres me ha demostrado que no es fácil, que es una tarea bien agotadora, me veo en el espejo de otras que tienen uno o dos hijos, y de verdad que me entra el pánico”. Mi respuesta fue tan sincera como lo soy cuando escribo. Le dije: “Si le preguntas a otras madres, te dirán lo que me comentaste hace unos momentos, de que todo el sacrificio tiene su recompensa.”

Algo que pienso es muy cierto, pues no me arrepiento de haber tenido a mis hijos y todo lo que hago tiene que ver con su bienestar,  su comodidad y su crecimiento y desarrollo. Sin embargo,  la que te diga que es la labor más hermosa, te está hablando del “resultado” de la labor, no exactamente de la tarea en sí.

Ser mamá es agotador. Nadie me puede vender lo contrario. Una se siente orgullosa de lo que ha logrado con sus hijos, de los estándares de calidad de vida que les vas proporcionando, sin embargo,  en ese ejercicio diario,  se puede ir perdiendo la esencia de mujer que hay dentro de ti, y entre los quehaceres se va perdiendo el brillo y la alegría. No se van perdiendo estas cosas por culpa de nuestros hijos, sino mas bien, por culpa de nuestro exceso de responsabilidad en torno al desarrollo emocional y físico de ellos.

Hoy mi copa rebosó. Cuando eres Coach y las cosas por algún motivo no te están saliendo como esperabas, tiendes a autocuestionarte o a querer hacer ajustes en tu vida. Hoy mi cansancio es tan grande que se potencializa en mi mente la idea de que quiero UN SOLO día para mí. Tengo semanas pensando en este tema, y la culpa me señala, con su dedo acusador me apunta a la cabeza como si fuera una pistola. Pero es que si no saco pronto un día sin ellos, ellos mismos serán los que paguen las consecuencias. Quiero hacer ajustes inmediatos en mi rutina de los fines de semana. Indiscutiblemente no puedo seguir así.

Defiendo a capa y espada que tu esencia de mujer y lo que eres no debe perderse en el pasar de los años mientras tus hijos crecen, porque de “Mami” debe quedar una imagen bonita e imborrable en sus memorias y en su corazón.

Si Mami pierde su alegría y el sentido de lo que es vivir la vida, para dedicarse a vivir la vida de sus hijos, no le quedará a sus hijos una imagen de mujer extraordinaria. Siempre le tuve terror a llegar a la vejez y utilizar mi dedo para señalar que por mis hijos estoy acabada.

Si ellos agradecen o no agradecen los sacrificios que hice por ellos, eso ya es su problema. Yo, mientras tanto, como dice la descripción de este blog, lucho porque no se pierda mi esencia.

Anímate a pensar en cómo visualizas tu vida cuando ya tus hijos hayan crecido y se vayan de tu lado.

¿Qué estas haciendo hoy que te acerca o te aleja de esa mujer que quieres ser?

Enseñar a ser empátic@

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Una de las habilidades de un coach es ser empático con sus clientes (coachees). A pesar de que podemos encontrar diferentes significados de esta palabra,  el reto no es aprenderse de memoria de qué se trata la misma. Practicar la empatía es el reto al que te enfrentas día a día y en cada momento de tu vida.

En un video que presentaron en un taller de Formación de Formadores que tomé recientemente,  Stephen Covey decía que la empatía no toma mucho tiempo como otros dicen, es decir, lo que tienes que demostrar es un genuino interés en la otra persona.

En las relaciones de amistad por ejemplo, soy de las que pienso que no puedo ser empática contigo si en realidad no me interesas como persona. Puede sonar egoísta, pero prefiero ser sincera en mi trato contigo y no ser una verdadera hipócrita.

Con nuestros hijos practicar diariamente la empatía es una tarea ardua, puesto que como madres tenemos que estar alertas a las necesidades de nuestros hijos, anticiparnos para cubrirlas y ver las cosas desde su punto de vista.

Una vez, cuando tenía apenas 13 años, una persona de mi familia escuchó que dije que yo tenía problemas y luego ella me preguntó: “¿Qué clase de problemas puede tener una niña como tú, que tienes todo en la vida?” Me sentí ofendida con la pregunta y ahora que ya tengo hijos y pienso por sus necesidades,  entiendo aún más que los niños ¡sí tienen problemas, y muchos! Lo que para ti es un problema de salud que te impide trabajar, para un niño es un problema de salud que le impide jugar. De igual forma, aquel lujo que no puedes comprarte porque no tienes dinero, para un niño es un juguete que no tendrá la oportunidad de probar y tener.

Los hijos son seres humanos y merecen ser respetados como tal. No puedes impedirles que sientan emociones que no son positivas a los ojos de los demás. Decirle a un niño “no llores” es privarle de la libertad que le ha sido otorgada para ser simplemente un ser humano como cualquier otro.

Por último, quiero invitarte a que pienses: así como le ofreces una “pela” lo que en mi país significa darle un golpe físico a un niño, ¿qué cosas realmente te pasan por la mente cuando alguien te ofrece darte un golpe? ¿Sonríes y pides que te lo den? ¿Te sentirás alegre de que alguien te pegue?

Soy psicóloga, lamentablemente para muchas personas que no estudiaron lo que yo estudié, es difícil entender mi punto de vista. Requiere de mucha madurez,  apertura mental y “ceder el paso” a un nuevo estilo de criar a los hijos. Como escuché en un programa de radio hace unos días: “El hecho de que hayas crecido con golpes y con una crianza enfocada en el “respeto” inculcado a través del miedo, no te da derecho a querer formar una nueva generación con aquellos estilos de personas que no estudiaron lo suficiente para entender que todos somos seres humanos, que sentimos y padecemos las consecuencias de una crianza con violencia”.

Revisa tu estilo de crianza y documéntate, lee, estudia, aprende,  rompe con tus propios paradigmas y atrévete a hacerlo diferente. Es mi humilde consejo.

Hasta la próxima.

“Am I Wrong?

Un breve reflexión luego de escuchar y conocer la Letra de “Am I Wrong? – Nico & Vinz

Ver en YouTube – https://youtu.be/YD27VZ9lAIg

Lo que es imposible para los demás, yo lo veo lograble. ¿Por qué será? ¿Crees que tus metas son imposibles? Si tú no crees en tus posibilidades y en tus capacidades,  ¿quién más puede creerlo? Como bien dicentro Julio Bevione,  “A veces la última llave esa la que abre la puerta. Sigamos intentando”.

Aquí hay una muestra de las cosas posibles:

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¡Feliz resto del día!

“Mi hija es un regalo para mi alma intranquila.” – Link de Genial.guru

Mi hija Montserrat cuando tenía 3 meses

Mi hija Montserrat cuando tenía 3 meses

Esta es una de las lecturas más hermosas que he leido en toda mi vida y me sentí identificada completamente. Fue extraida de una página que descubrí porque una conocida compartió los mandamientos de María Montessori en Facebook de los que hablé en la entrada anterior.

La frase que más me impactó fue esta: “Mi hija es un regalo para mi alma intranquila.”

El artículo se llama “El día que dejé de darme prisa”. Te invito a leer esto que vale oro para las madres, que tenemos tanta prisa en nuestro diario vivir. Puedes verlo en http://genial.guru/psicologia/el-dia-que-deje-de-darme-prisa-457/

La autora es Rachel Macy Stafford y la traducción y adaptación es de Genial.guru

Espero que te funcione tanto como a mi.

 

Mandamientos de María Montessori y lo que agregaría yo

maria_montessori Siempre es bueno, como padres, seguir aprendiendo. Los hijos son pequeños “maestros” como dice la descripción de este blog. Nuestra tarea es, como hacemos con los estudios y las carreras profesionales, seguir alimentándonos de las mejores enseñanzas.

Por esta razón me es grato compartirles estos mandamientos, los cuales considero muy buenos para poner en práctica. Parten de las enseñanzas de María Montessori para los padres de familia:

  1. Los niños aprenden de lo que los rodea.
  2. Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar
  3. Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar.
  4. Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  5. Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.
  6. Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.
  7. Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  8. Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa
  9. Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  10. Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente
  11. Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo
  12. Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  13. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está
  14. Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo
  15. Escucha siempre a tu hijo y respondele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario
  16. Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante
  17. Está dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero tambien está dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba
  18. Ayuda al niño a asimiliar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  19. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en tí

Yo agregaría:

Si le ofreces golpes a tu hijo(a) no te quejes el día que te quiera ofrecer golpes a ti. Está en su pleno dereho.

Te dejo el link de dónde obtuve la información: http://genial.guru/padres-e-hijos/19-mandamientos-de-maria-montessori-para-los-padres-de-familia-357/

Hasta la próxima.

¿Para qué?

Una de las preguntas más breves pero poderosas en una sesión de coaching inicia con un “Para qué…?”

Normalmente deseamos ser de una determinada manera, tener lo que no hemos tenido aún o hacer cosas que hasta el momento no hemos intentado. Cuando un coachee se “tropieza” de un golpe con las preguntas que cuestionan el “para qué” de las cosas, normalmente viene un silencio después de la pregunta. No es necesario que el coach invada estos silencios, muy por el contrario, es importante dejarle un tiempo prudente y respetar esa reflexión personal que el /la coachee tiene para consigo(a) mismo(a). No es sencillo dejar este espacio de silencio, pero no es imposible. Las respuestas que vienen después de un ¿para qué…? tienen mucho que ver con los objetivos reales que quiere lograr esta persona en su vida.

La motivación es algo muy personal y cada quien sabe con qué se motiva y con qué no. Lo que para ti es importante, quizá para el otro no lo es y viceversa. Cada uno, a su manera, va siendo arquitecto de su propio destino. Si ya las cosas no te funcionan como las tienes, entonces es el momento de establecer nuevos objetivos. Cuando una persona me dice que no sabe qué quiere hacer con su vida, con su trabajo, con su familia y en general no encuentra un norte para darle rumbo a su situación, siempre le digo: “eres el/la candidata perfecta para Coaching”.

El coaching no es la octava maravilla del mundo, pero es posible que a través de esta metodología se puedan clarificar los objetivos que tiene la persona. A veces queremos diseñar nuestra vida de una manera soñada, y no profundizamos bien para qué queremos lograr “tal” o “cual” objetivo. Yo he llegado a pensar que el Coaching es una materia que debiera incluirse en los pensum de las universidades. Las herramientas que brinda esta metodología hacen más puntual el logro de los objetivos.

Muchas personas temen ser objeto de una sesión de coaching, sin saber que se están perdiendo de una gran herramienta que simplemente sirve como facilitadora del logro de los objetivos personales, profesionales, etc. Lo único que el Coaching persigue es lograr que llegues a ser la mejor versión de eso en que quieres convertirte. Las conversaciones que se tienen entre Coach y Coachee son totalmente confidenciales y el coach nunca va a dirigir o decirte qué debes hacer. Las respuestas salen de ti.

En todas las carreras y oficios existen buenos y no tan buenos profesionales. Hay de todo en la viña del Señor como dicen. La tarea consiste en encontrar ese profesional de Coaching que de verdad haya logrado impactar a sus coachees. Antes solía pensar que mi trabajo cómo Coach era acumular muchas sesiones. Es cierto que mientras más horas de práctica profesional, mejores resultados se obtienen. Sin embargo, en mi caso, no tengo tantas “horas” acumuladas de práctica, como los exigen algunas escuelas de coaching internacionales, pero me queda la gran satisfacción de haber impactado a cada uno de los que han deseado ser parte de mi práctica. No siempre se logran excelentes sesiones de coaching, pero la práctica hace al maestro y yo sigo practicando. Como canta Ricardo Arjona, “en todo he sido aprendiz”.

A veces que me cuestionaba y me quería comparar con aquellas personas que sí tienen innumerables listas de clientes y facturan mucho dinero por esta razón. Luego de mi razonamiento, me preguntaba precisamente “¿Para qué me certifiqué como Coach?” Y siempre termino tranquila con la respuesta. Esta profesión, para hacerla bien, yo entiendo que se tarda un tiempo. Cada vez que me preparo en algún entrenamiento, entiendo que es un punto más de madurez en el ejercicio. La calidad del resultado obtenido con las personas es lo que en verdad me importa. Cada vez que estudio o leo algo nuevo que me aporta a la profesión de Coach, sigo con el deseo de seguirme preparando. Mi esposo dice que no bien he terminado un curso cuando ya ando buscando el otro. Y es cierto.

Como respuesta a mi propio “¿Para qué?” puedo decirte las siguientes afirmaciones. Me llamó la atención el coaching porque permite:

  • Convertirte en la mejor versión de ti mismo(a): siempre buscas mejorar, seguir creciendo, madurando, valorando, experimentando, etc. No te conformas con obtener lo que necesitas, sino que luchas por conseguir lo que mereces.
  • Ser agente de cambio para otras personas: el buen coach “mueve el piso” de su coachee. Tan sólo con una pregunta que realices, siempre que sea desde el amor por tu coachee, desde la empatía al 100%, desde la profesionalidad y el respeto por tu cliente, lograrás haber tocado una vida. No podemos medir si cómo lo tocamos fue para bien o para mal, porque a veces crees estar haciéndolo feliz y lo que haces es tocar una “tecla” difícil del camino del coachee. El resultado ya dependerá de sus acciones posteriores. Pero generalmente las preguntas poderosas en Coaching hacen que el individuo pueda ver su realidad y hacia dónde se dirige, y de qué herramientas debe adueñarse para alcanzar sus objetivos. Las preguntas poderosas cambian paradigmas, rompen con creencias limitantes y liberan los verdaderos motivos de tu coachee.
  • Asimilar la idea de que “Todo es posible”. Normalmente crecemos con esquemas muy puntuales y tenemos respuestas “limitantes” para todas las preguntas. Con el coaching, si el coachee insiste en decirte que es imposible lograr las cosas que desea, siempre tendrás una pregunta que lo obligue a explorar otras alternativas. Porque al final, como siempre digo, “Lo único imposible es no morirse. La muerte es lo único que no podemos evitar que suceda”.

Los motivos a que obedecían mi certificación en coaching, los expuse en la entrada “Mi camino del Autodescubrimiento” que, si gustas, puedes buscar en este blog y leerla.

Gracias por tu seguimiento y apoyo a este blog.

Hasta la próxima.

“¿Y si mañana no estás aquí?”

En un entrenamiento que tomé, para el cual me estaba preparando para ser Facilitadora Internacional, una de las anécdotas que escuché del facilitador fue la pregunta que señala el título de esta entrada. El facilitador comentaba que hizo esta pregunta a un grupo de altos ejecutivos de una empresa multinacional. Las preguntas que antecedieron a la que lleva por título esta entrada fueron: “¿Qué va a pasar contigo si esta empresa desaparece en un instante?” “¿Qué pasaría con tu familia?” “¿Mantendrías las mismas comodidades con que vives?” “¿Y si mañana no estás aquí?”. A veces llevamos un ritmo tan acelerado pero a la vez tan calculado de nuestras vidas, que pensamos que nunca las situaciones tendrán un giro que puede que no esté precisamente a nuestro favor.

Me gusta mucho la reflexión de Paulo Coelho, la que lleva por título Cerrando Círculos. Pero es precisamente porque en un proceso terapéutico a una paciente le pusieron como tarea leer cada una de las líneas de esta reflexión y a escribir las acciones que emprendería para asimilar cada línea. Realizar un proceso de desconexión, desprendimiento de uno mismo para dar paso a una nueva realidad o etapa de la vida, es un ejercicio que demanda mucha madurez de nuestra parte. Pensamos que las cosas seguirán siendo controladas por nosotros, seguirán saliendo como esperábamos y muchas veces no es así. Soltar las frustraciones, asimilar los cambios, vivirlos como vengan y tratar de hacer lo mejor con lo que creemos que es lo peor que nos ha pasado exige tener la capacidad de ser Resiliente.

La resiliencia es un término que se está usando mucho últimamente. Se habla de personas con la capacidad de levantarse de las caídas, que siguen adelante, que despiertan sus mayores capacidades para salir de las peores situaciones. De la página web Significados.com obtuve la siguiente definición: La resiliencia en el ámbito de la psicología, es la capacidad de una persona para hacer frente a sus propios problemas, superar los obstáculos y no ceder a la presión, independientemente de la situación. Es la capacidad de un individuo para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Se corresponde aproximadamente con el término “entereza”.

Pero ¿qué sucede cuando lo ves todo oscuro, como sin salida? En mi caso, mientras más pesimista me pongo, más me aferro a la oración. ¿Has pensado en algún momento que las situaciones que estás pasando puedes resolverlas en medio del caos en que estás viviendo? ¿No tienes tiempo para salirte de tu propio ser y ver tu situación desde fuera? Te tengo una noticia: si no tienes la capacidad de ver las situaciones objetivamente desde “fuera” de tu propio pensamiento, no tendrás forma alguna de ver las distintas opciones o alternativas de solución de tu problema, ni desarrollarás esa cualidad de ser Resiliente. Ver tu vida como si fuera un televisor con el que te deleitas o te asusteas al verlo puede ayudarte a mirar las situaciones de manera más clara y puede permitirte apagar por un momento el estrés y al ansiedad acumulada y despejar las dudas que tienes en tu cabeza. El cerebro necesita un descanso, y si no analizas las causas y consecuencias de las situaciones que estás viviendo podrías seguir en el ojo de la tormenta por mucho tiempo sólo porque no deseas hacer un alto en el camino.

Conozco personas que por no detener la tormenta del momento, un día el estrés le ordenó a su cerebro la instrucción “apágate” y estas personas cayeron en crisis nerviosas, de ansiedad, estrés y agotamiento físico y mental . El cuerpo es nuestro templo, y debe ser cuidado como tal, y cuando se trata de los asuntos emocionales, la respuesta del cuerpo no se hace esperar.

¿Qué pasaría con tu familia si no te recuperas de un golpe de esa magnitud? ¿Y si quedas postrado(a) en una cama para siempre y ya no tienes todas las capacidades que poseías? ¿Qué sentirás al ver a otros hacer sus vidas de forma normal y tú no podrías disfrutar todas las bendiciones que tienes hasta el momento?

Te invito a hacer un alto en el camino, a analizar lo que en verdad tiene peso y valor en tu vida, tus hijos, tus padres, tus amistades, tus gustos y placeres, y a desechar lo que no te está aportando lo suficiente, sino que solo está drenando tus energías.

Para finalizar, te dejo esta nota que recibí por correo electrónico hace mucho tiempo y aun la conservo en mi escritorio como señal de que a veces necesito revisar “desde fuera” mi vida como un todo y hacer mi propio “alto en el camino”:

 

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“Un Domingo para MI”

He colocado este título entre comillas porque para mí no se cumple exactamente. Hace unos domingos atrás leí en el periódico Diario Libre que se publica en mi país, República Dominicana, un artículo súper interesante, puesto que antes de ser esposa y madre solía disfrutar precisamente los domingos haciendo lo que me daba la gana. Sin embargo, cuando se crece y se asumen ciertas responsabilidades uno va ganando regalos (como los hijos) pero va perdiendo privilegios (como los gustos personales) como lo es dormir un poquito más o decidir quedarte en la cama viendo una película o serie que te guste.

Realmente cada domingo me hago la misma pregunta: ¿Cuándo volverán mis épocas de quedarme en cama tomando café tranquilamente y disfrutando ver TV? Una amiga me dijo en una ocasión: “ellos crecen y tus libertades vuelven”. Creo que es el consejo que me consuela cada domingo. Saber de las experiencias de otras madres te permite ver que no todo se ha perdido, o por lo menos no se ha perdido eternamente. Estoy muy agradecida con Dios y con la vida por tener hijos sanos y fuertes, sin embargo mamá también quisiera tener sus momentos de soledad o de descanso. Justamente ayer mi madrastra me decía: “yo te entiendo, estás pasando por la época más difícil”. Me lo comentaba porque tener un bebé de 7 meses y una niña de 3 años no es tarea sencilla. Lo que creo que me ha ayudado a sobrevivir en estas épocas de muchas labores de mamá es, en primer lugar, escribir mis experiencias. En segundo lugar, el mejor de los consuelos es que otras madres pasaron por estas etapas y hoy disfrutan de sus familias ya con hijos grandes.

La publicación que leí me parece que es de una persona que ya pasó por estas etapas y ahora se dedica solo a disfrutar de sus domingos. En mi caso, como bien dice la descripción de este blog, sigo luchando porque en mi día a día no se pierda mi esencia, y cumplir bien con mis roles de ser mujer, madre y coach.

Ahora, mientras escribo este post, empieza a llover y las ganas de encender el aire acondicionado y ponerme a ver a una película ¡son demasiadas! Vuelvo a mis cabales y me doy cuenta de que mis domingos de película se han cambiado por domingos de dibujos animados. Bueno, me tranquilizo y recuerdo que hoy me toca cocinar para mi familia, y comenzar mi rutina de bañar niños y prepararme para el inicio de semana laboral, que por cierto también recuerdo que hoy terminan mis “vacaciones” laborales.

Dejó de llover… mi cerebro me habla, y me dice: “volvamos a nuestra rutina, Delia”.

Aquí te comparto el texto que comentaba, de Ligia Minaya:

UN DOMINGO PARA MI

Ese día es muy especial para mí. Ha pasado la semana y el domingo me permite levantarte más tarde, leer el periódico despacio incluyendo los comerciales, tomarte el cafecito en el jardín, en el balcón y en esa mecedora que tiene muchos años y perteneció a mi madre. Y tú, quieres salir, sales, vas a casa de una amiga que tenía mucho tiempo sin ver, disfrutas de los nietos y puedes querer el silencio. El sol va despojando las brumas de la noche y lo ves entrar por tu ventana cuando tu cuerpo comienza a desperezarse en esa cómoda cama y tu reloj interno no responde a otra llamada que no sea tu silencio. Pones música, esos boleros que están en tus recuerdos, te metes en una bañera rebosante de espumas y aceites aromados, puedes poner pétalos de rosas (como ponía mi abuela al bañarme cuando era niña en esa batea de oloroso cedro que aún guardo en mi memoria), y sentirás que llegas a las cumbres infinitas del placer.

Lo que te cuento es un lujo, cosas muy sencillas que si te arropas con ellas verás que la felicidad tiene poco que ver con el dinero. Ya sabrás que un domingo no tiene prisas al igual que otros días. Con él viene la armonía, un tiempo engalanado con una ciudad arbolada de almendros, robles, pinos, acacias, flamboyanes, almendros y laureles. Y con ellos, una simple conversación personal o por teléfono que abre las puertas donde solo lo divino tiene amparo. Un domingo a tu medida, porque el sábado, aunque no trabajes, tiene sus quehaceres. Y usted me dirá, es que tengo que hacer esto y aquello, los supermercados están abiertos hasta altas horas del domingo, igual las tiendas, los Mall, y debo ir a comprar esto y aquello y le prometía a una persona que la llevaría a tal lado. Bueeeeno, lo entiendo. Pero cada quien hace lo que puede y lo que le dé la gana. No se comprometa, deje ese domingo sabroso para usted, haga lo que le salga del ombligo. Sé que hay infelices que no saben que su vida es única, que hay personas incapaces de vivir en armonía consigo mismo y hacen la vida imposible a cualquiera que les cruce por un lado.

La felicidad no es un estado de gracia, está en pequeños detalles que uno mismo fabrica, en lo que llevamos dentro, en lo que tenemos y en lo que no nos falta. Es natural que cualquier domingo, aunque uno lo quiera poner de su lado, se lo arrebate un acontecimiento infeliz y tener que hacer lo que le dé pena, rabia e incomodidades, pero siempre que pueda haga lo que le dé su gana. En el domingo de Semana Santa, aunque aquí en USA no se hacen procesiones, me introduje en alma de Dios, y hablamos, miles de cosas buenas, cómo arreglar otras, nos reímos de lo que están pasando y dijimos que son buenas, mencionamos al Papa Francisco y Dios lo bendijo, nos alegramos con sus comentarios y tanto Dios, como yo, tuvimos un domingo tranquilo y feliz.

Es que la felicidad hay que buscarla. No importa si eres pobre. Disfrutar de lo que tienes, aunque sea poco, es saber que la vida la hizo Dios. Amén, amén, amén.

Denver, Colorado

Tomado de: http://www.diariolibre.com/ligia-minaya/2015/04/18/i1105721_domingo-para.html