El tiempo y el silencio: los mejores maestros

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He tenido una semana difícil. Sí, muy difícil. Me he encontrado estresada por cosas que para mi tienen mucha importancia, así como por otras cosas que simplemente me parecen absurdas, pero aún así me provocaron estrés.

El título de esta entrada se lo agradezco a las circunstancias que tuve esta semana. Hace unos días escribí que ante la duda es mejor quedarse quieto(a) para no apresurarse a hacer cosas o tomar decisiones y luego sentir arrepentimiento. Sigo pensando igual, solo que ahora le agrego la idea de que hay que dejar que ciertos aspectos que invaden momentáneamente nuestras vidas entren y afecten, pero también hay que dejarles las puertas abiertas para que sigan su camino. Para esto propongo hacer un poco de silencio y dejar que tiempo saque a la luz la verdad de las cosas.

Nuevas amistades que crees que son eternas, por las cuales descuidas las antiguas, solo con el tiempo podrás darte cuenta si valió la pena el abandono de tu “gente de siempre”.

Otro ejemplo son la vanidad y el delirio de superioridad los cuales comparo con los tragos dulces del menú de un bar: por el momento muy deliciosos, pero no dejan de ser tragos llenos de alcohol que pueden terminar en borrachera. Es decir, por el simple hecho de que te creas superior porque tienes más dinero, más posibilidades o más posición no creas que eres mejor que los demás. Hay personas que viven el día a día batallando con su vida personal o profesional. Dice una frase que conozco “sé amable más de lo necesario,  porque todas las personas que conocemos, en este momento están librando algún tipo de batalla”. La diferencia entre tú y esas personas es que todavía no te ha tocado lidiar con una vida de carencias o dificultades. A lo mejor esas personas están más preparadas que tú para sobrevivir a las tormentas.

Circunstancias atropellantes como la enfermedad de un hijo, la pérdida de la salud propia o de uno de nuestros seres más queridos, o la muerte repentina de una persona especial para ti pueden poner en una balanza lo que de verdad tiene valor en tu vida. Parece mentira que personas que han pasado circunstancias difíciles todavía no aprendan a ponerse en el zapato del otro y a practicar la empatía. Hay un aprendizaje pendiente. En coaching siempre se dice que las circunstancias no resueltas de tu vida o lo que aún te falta por aprender,  indudablemente te aparecerá una y otra vez en la historia de tu coachee.

Lo difícil de la vida que todavía no te ha tocado vivir, yo te exhorto a que respetes al que sí le haya tocado, pues tienen mucha más experiencia que tú en salir adelante y pudieras aprender de ellos. Sal de tu burbuja por un momento y date cuenta de quien es quien y aprende de los que saben. Es solo una sugerencia.

Decía una maestra que tuve en la universidad: “Cédale el paso al que tiene la verdad”. A veces la gente está tan perdida en lo que de verdad tiene peso y valor en la vida, que cuando vienen a darse cuenta ya han perdido demasiado gente buena en el camino.

La experiencia me ha demostrado que el tiempo y el silencio son los mejores maestros y colocan cada cosa en su lugar, así se trate de las verdades o las mentiras de tu vida.

Feliz inicio de semana.

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