Ante la duda, mejor no hacer nada

ID-100237060Ciertamente, a pesar de que siempre digo que es importante actuar rápidamente, me coloco en la posición contraria cuando siento que tengo situaciones difíciles (“frentes abiertos” como normalmente le llamo).

A veces el impulso nos pone en situaciones incómodas. No en vano los más adultos siempre aconsejan “no actuar por impulso para después no arrepentirse”. A veces solemos comunicar cosas que ponen en evidencia nuestro deseo primario. Es como dicen “el que se emborracha dice toda la verdad”. Asimismo, cuando nos incomodamos o nos encontramos acorralados para tomar decisiones, procedemos con este instinto primario, que a lo mejor no sea la decisión más acertada que tomemos. Posiblemente sea la decisión deseada pero no es precisamente la que está acorde con el momento.

En situaciones de pareja por ejemplo, cuando uno de los cónyuges lanza la llamarada por su boca de que se quiere divorciar, es posible que ese sea su deseo primordial. Sin embargo, es posible que todavía no se tenga la suficiente valentía para asumir este cambio en su vida. Dicen que no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar. ¿Qué pasaría si tu deseo expresado por impulso, la otra persona te hace el favor de hacértelo realidad? ¿Estás preparado para este cambio en tu rutina? ¿Ya sabes cómo vas a organizar tu vida posteriormente? Puede que tengas las respuestas a estas interrogantes, pero seamos honestos “cambio” es una palabra que no todos saben asimilar y menos cuando se trata de situaciones sentimentales.

En el aspecto laboral, es bueno ser prudentes. Ante la duda, mejor no hacer nada hasta estar seguros de lo que queremos lograr. A veces tenemos situaciones que nos disgustan y somos muy expresivos al manifestar nuestra incomodidad. Ser tan sincero a veces no es la mejor opción. Ser precavidos sí lo es.

En las amistades, a veces sucede que se pierden las pasiones por los amigos. Las personas no siempre están juntas, o puede que lo estén muchas veces en un momento y de pronto cambien las prioridades. No es que se deje de ser amigo(a) y debemos tener mucho cuidado de criticar apresuradamente a nuestras amistades. A veces es dejadez, falta de interés u otra razón. Pero en el caso contrario, a veces tu amigo(a) está pasando por situaciones donde no le apetece estarlas comentando. Hay personas que evitamos para no alargar mucho el cuento. A veces tenemos amigos que les gusta “sazonar” mucho las historias, cosa que no a todo el mundo le agrada. ¿No te ha sucedido que cuentas algo de tu vida, que puede ser en el momento un problema, y cuando vuelves a ver a esa persona ya no tienes ganas de explicarle el final de la historia? Es sencillo: lo que te interesa decir, quizá no sea apropiado para todo el mundo, por ende, prefieres no continuar alimentando la historia.

Si tienes dudas ante una situación, te invito a hacer silencio. De los mejores maestros que conozco, uno es el tiempo y el otro el silencio. Yo soy una persona muy expresiva, y cuando hago el ejercicio de callar un momento y esperar qué me trae el tiempo, normalmente la solución llega sola.

Ojo: no quiero que entiendas que espero a que las cosas sucedan solas. Promuevo mucho el lanzarse a buscar lo que uno quiere obtener de la vida. Sin embargo, cuando se trata de situaciones difíciles de abordar, sugiero callar un momento y esperar que la marea baje un poco, para no ahogarnos en el intento. Una cosa es perseverar para conseguir nuestros sueños y otra muy distinta es echar por la borda todo lo conseguido por un momento de desequilibrio emocional.

Hasta la próxima.

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