“Diferencia ente vivir una vida mediocre o tener un éxito escandaloso”

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Sin duda alguna, todo el mundo dirá que es mejor un “éxito escandaloso”, pero yo te pregunto: ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por ese éxito escandaloso?

El título de esta entrada lo obtuve en la lectura de un artículo publicado en Facebook por Coaching para Mujeres, quienes lo tomaron de la página Acción Preferente. Abrió todo un mundo de reflexión en mi cabeza, puesto que en el camino al éxito (el cual entiendo que cada quien tiene su propia definición) se presentan muchas opiniones y mucha gente en contra.

Las características que creo firmemente me han ayudado a no perder las fuerzas en esta lucha entre el “estado actual versus el estado deseado” son las siguientes:

  1. Soy exigente: demando más de mí de lo que los demás me exigen. A veces suelo ser muy dura conmigo misma, y lo reconozco, pero después caigo en la cuenta de que si me cuento a mí misma una historia de compasión y pena de por qué no hago o no logro las cosas, me quedo del lado de la mediocridad. Eso no lo acepto, pues mi propia esencia lo rechaza.
  2. Soy perseverante: antes creía que no lo era porque abandonaba fácilmente los proyectos iniciados. Después me di cuenta de que persigo lo que me interesa y si no me interesa deja de gustarme la idea de conseguir las cosas. Entonces concluí que no es que yo sea poco perseverante, sino más bien que si algo no forma parte de mi interés o no le veo éxito a futuro simplemente decido no perder el tiempo ahí.
  3. Sostengo mi punto de vista y lo defiendo: eso no significa que si estoy equivocada no lo reconozca, al contrario, luego de que valido que realmente estoy equivocada admito que lo estoy. Sin embargo, cuando mi punto de vista es verdadero y algo dentro de mí me dice que ése es el camino que debo tomar, nada me hace cambiar de opinión. Si no defendiera lo que vendo, lo que soy o lo que quiero conseguir, no hubiera logrado todo lo que tengo. Puede que me quieran convencer de que no vale la pena el esfuerzo, pero es que si el asunto me motiva ¡no habrá nada que me detenga! Antes solía perder las fuerzas y entender que todo lo que hacía no había dado sus resultados. Hoy creo que todo lo que me proponga lo puedo conseguir. ¡Gracias querido Coaching por tu regalo! A veces flaquea mi fe y mi motivación pero al momento me llega un mensaje de alguien o de alguna lectura que anima a decir las palabras que siempre digo después del mensaje: “¡Entonces no estoy equivocada!”.
  4. Echo un granito de arena a diario a mi proyecto: hace unos días alguien me decía que abandonó su proyecto personal porque sufrió una enfermedad que puso en riesgo su vida. Ya la persona salió de esta situación “airosa” como le dije, pues ya no está enferma. Me cuenta que le ha sido difícil retomar el camino hacia la meta. Me atreví a aconsejarle que se proponga “echarle un granito de arena diariamente a su proyecto. En la medida que esto se vuelva costumbre, si de verdad es un proyecto que te motiva, irás tomando más fuerza cada día. Me pasó a mí con este blog, tan solo me decidí a escribir la primera entrada y ya llevo casi 30. Ayer alguien me preguntaba qué me motivó a abrirlo, si era por conseguir seguidores, crear un nombre, una marca o si tenía otro motivo. Le contesté que necesitaba depositar en algún lugar todas las ideas que me pasaban por la cabeza. Y así es, yo aquí escribo lo que me place. Si te gusta o te funciona, felicidades. Si no te gusta, pues hay miles de blogs que pueden encajar mejor en tus intereses. Mi objetivo es que lo que escribo aquí te pueda servir en algo, aunque sea para que una frase de aquí te apoye para continuar.

 

Entiendo que estas características no son garantía de que tendré un “éxito escandaloso” pero por el momento es lo que me funciona a mí, y desde Noviembre de 2014 no he podido parar. Esta idea que tengo en mi cabeza coge más fuerza cada día y eso me apasiona.

Arturo Orantes decía cuando me certifiqué en Coaching: “Encuentra una razón por la cual morir y vivirás” Esto me inyecta energía, me hace tocar puertas, me hace desear lo que muchos creen imposible. Es mi creencia y mi fe en Dios y en mi misma lo que trabaja como motor. Además, en la medida que progrese, mi rol como madre, mujer y profesional será mejor aún. La calidad de vida que quiero ofrecer a mi familia es un todo que incluye muchos aspectos, entre ellos calidad y comodidad, y yo voy más.

Espero que de aquí puedas tomar algunas de estas ideas y que te sirvan para no desmayar.

Feliz Semana Santa.

 

 

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