Nuestra responsabilidad como padres: un aporte extraordinario

ID-10034386 Estuve participando en un evento del colegio de mi hija mayor, en el cual se celebraba el Día de la Independencia de mi país, República Dominicana. Luego de finalizado el acto, pasamos a las aulas a disfrutar de un desayuno. En mi rol de madre, así como en otros escenarios, soy muy observadora.

Hace tiempo vengo con la inquietud de interpretar aquellos comportamientos que los padres queremos que nuestros hijos tengan pero nosotros no somos capaces de entender por qué nuestros deseos no se cumplen. Ayer, al ingresar al aula donde estudia mi hija, pude apreciar muchas situaciones y comportamientos, los cuales detallo a continuación, obviamente no mencionando los nombres de las personas.

En primer lugar, sé de un caso de problemas de sociabilidad de una compañerita de mi hija. Al entrar al aula, me percaté que inmediatamente la niña entró, un pariente le entregó una “Tablet”. No estoy en contra del uso de la tecnología en niños pequeños, al contrario, entiendo que estamos en nuevos tiempos, que la crianza de hoy no tiene nada que ver con la de ayer. Los padres no podemos renunciar a que nuestros hijos vivan expuestos a la tecnología, pues es la generación de ellos la que nació bajo este esquema “tecnológico”. Es una realidad que simplemente tenemos que adoptar como propia y administrarla con apego a los valores y principios que rige la sociedad. Mi observación respecto al tema de la “Tablet” viene porque sigo sin entender esto: ¿Por qué, si has visto que a tu hijo le hace falta desarrollar sus habilidades sociales, eres precisamente tú quien lo aísla de los demás entregándole un aparato con el cual no va a aprender a socializar en vivo y directo con las personas de su entorno? Un punto para analizar profundamente: eso que quieres que tu hijo sea, primero tienes que predicarlo tú con tu ejemplo. No utilices la tecnología para evadir tu responsabilidad como papá, mamá ó tutor.

En segundo lugar, pude apreciar comportamientos de un niño que no lograba obedecer a la maestra. Eso le pasa a todos, no digo que mi hija sea la que no lo hace, al contrario, tiene un temperamento muy fuerte, y establece claramente sus puntos de vista a pesar de tener sólo 3 años de edad. Sin embargo, me pregunto, si era un desayuno para los padres y tutores para compartir un momento con sus hijos ¿cómo es posible que este niño no haya tenido presencia de un familiar que pudiera ayudar a la maestra a controlar la situación de desobediencia? Sencillo: nadie se ha sentado a pensar que este tipo de comportamiento puede ser la única forma que tiene el niño de llamar la atención. Son gritos de “auxilio” “me siento solo” “no tengo apoyo” “todo el mundo tiene un familiar aquí… ¿y mi familia dónde está?” Mi madre siempre me ha dicho que los niños no lloran sin necesidad, no lloran por malcriadezas… lloran y llaman la atención porque de algo no nos estamos percatando los padres.

En tercer lugar, para mencionar un caso sencillo, vi una niña que cuando inició la temporada escolar (según mi percepción) duró aproximadamente 3 meses llorando todas las mañanas. Quizá no duró ese tiempo como tal, pero a mí me tocó verla casi todos los días que entré al aula, durante casi 3 meses, llorando todas las mañanas. ¿Coincidencia? Posiblemente. Sin embargo, ayer vi como la sobreprotección de una madre, padre o tutor puede interferir con esta independencia que quiere desarrollar la niña. ¿Cómo crees que tu hijo va a ser seguro(a) de sí mismo(a) si no le permites salir de “tu zona de confort”? Si, cómo leíste: ¡la tuya! A veces queremos que nuestros hijos se destaquen, sean sobresalientes, no tengan miedo escénico, sean valientes, se arriesguen a intentar cosas nuevas, etcétera, pero no dejamos que practiquen, que se equivoquen o que inventen. Cómo digo muchas veces: queremos que sean creativos e inteligentes y después la creatividad y la inteligencia los pone a “inventar” cosas nuevas que consideramos mala conducta. Entonces, ¿será que nos pesa que sean tan inteligentes y despiertos?

Cómo último punto, a pesar de que vi muchas otras situaciones que no quiero mencionar para no hacer muy largo este texto, quiero destacar mi opinión acerca de la educación. Yo creo firmemente que es posible educar, hacer todos nuestros esfuerzos para que la educación de nuestros hijos sea la mejor. Sin embargo, no podemos delegar la tarea de educar a nuestros hijos solamente a la escuela. Los centros educativos forman parte integral del desarrollo de nuestros hijos. Pero la educación que viene del hogar es la que complementa ese programa de la escuela. Los mejores aprendizajes vienen de la casa, de nuestras relaciones con el entorno familiar. Dice Norma Alonzo que “somos la sociedad de la prisa”, pero en medio de esa misma prisa no podemos perder de vista el objetivo de educar. Es nuestra responsabilidad como padres para poder entregar al mundo un aporte extraordinario.

 

“Las crisis de la mente son crisis del SER” José Tejera, Psiquiatra – Psicoterapeuta

“Las guerras externas que hay en el mundo son producto de las guerras internas que hay en el individuo” Norma Alonzo, Educadora y Coach

“Los problemas son preguntas que te has hecho, que aún no tienen respuesta” John Crudele, Coach

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