Nuestra responsabilidad como padres: un aporte extraordinario

ID-10034386 Estuve participando en un evento del colegio de mi hija mayor, en el cual se celebraba el Día de la Independencia de mi país, República Dominicana. Luego de finalizado el acto, pasamos a las aulas a disfrutar de un desayuno. En mi rol de madre, así como en otros escenarios, soy muy observadora.

Hace tiempo vengo con la inquietud de interpretar aquellos comportamientos que los padres queremos que nuestros hijos tengan pero nosotros no somos capaces de entender por qué nuestros deseos no se cumplen. Ayer, al ingresar al aula donde estudia mi hija, pude apreciar muchas situaciones y comportamientos, los cuales detallo a continuación, obviamente no mencionando los nombres de las personas.

En primer lugar, sé de un caso de problemas de sociabilidad de una compañerita de mi hija. Al entrar al aula, me percaté que inmediatamente la niña entró, un pariente le entregó una “Tablet”. No estoy en contra del uso de la tecnología en niños pequeños, al contrario, entiendo que estamos en nuevos tiempos, que la crianza de hoy no tiene nada que ver con la de ayer. Los padres no podemos renunciar a que nuestros hijos vivan expuestos a la tecnología, pues es la generación de ellos la que nació bajo este esquema “tecnológico”. Es una realidad que simplemente tenemos que adoptar como propia y administrarla con apego a los valores y principios que rige la sociedad. Mi observación respecto al tema de la “Tablet” viene porque sigo sin entender esto: ¿Por qué, si has visto que a tu hijo le hace falta desarrollar sus habilidades sociales, eres precisamente tú quien lo aísla de los demás entregándole un aparato con el cual no va a aprender a socializar en vivo y directo con las personas de su entorno? Un punto para analizar profundamente: eso que quieres que tu hijo sea, primero tienes que predicarlo tú con tu ejemplo. No utilices la tecnología para evadir tu responsabilidad como papá, mamá ó tutor.

En segundo lugar, pude apreciar comportamientos de un niño que no lograba obedecer a la maestra. Eso le pasa a todos, no digo que mi hija sea la que no lo hace, al contrario, tiene un temperamento muy fuerte, y establece claramente sus puntos de vista a pesar de tener sólo 3 años de edad. Sin embargo, me pregunto, si era un desayuno para los padres y tutores para compartir un momento con sus hijos ¿cómo es posible que este niño no haya tenido presencia de un familiar que pudiera ayudar a la maestra a controlar la situación de desobediencia? Sencillo: nadie se ha sentado a pensar que este tipo de comportamiento puede ser la única forma que tiene el niño de llamar la atención. Son gritos de “auxilio” “me siento solo” “no tengo apoyo” “todo el mundo tiene un familiar aquí… ¿y mi familia dónde está?” Mi madre siempre me ha dicho que los niños no lloran sin necesidad, no lloran por malcriadezas… lloran y llaman la atención porque de algo no nos estamos percatando los padres.

En tercer lugar, para mencionar un caso sencillo, vi una niña que cuando inició la temporada escolar (según mi percepción) duró aproximadamente 3 meses llorando todas las mañanas. Quizá no duró ese tiempo como tal, pero a mí me tocó verla casi todos los días que entré al aula, durante casi 3 meses, llorando todas las mañanas. ¿Coincidencia? Posiblemente. Sin embargo, ayer vi como la sobreprotección de una madre, padre o tutor puede interferir con esta independencia que quiere desarrollar la niña. ¿Cómo crees que tu hijo va a ser seguro(a) de sí mismo(a) si no le permites salir de “tu zona de confort”? Si, cómo leíste: ¡la tuya! A veces queremos que nuestros hijos se destaquen, sean sobresalientes, no tengan miedo escénico, sean valientes, se arriesguen a intentar cosas nuevas, etcétera, pero no dejamos que practiquen, que se equivoquen o que inventen. Cómo digo muchas veces: queremos que sean creativos e inteligentes y después la creatividad y la inteligencia los pone a “inventar” cosas nuevas que consideramos mala conducta. Entonces, ¿será que nos pesa que sean tan inteligentes y despiertos?

Cómo último punto, a pesar de que vi muchas otras situaciones que no quiero mencionar para no hacer muy largo este texto, quiero destacar mi opinión acerca de la educación. Yo creo firmemente que es posible educar, hacer todos nuestros esfuerzos para que la educación de nuestros hijos sea la mejor. Sin embargo, no podemos delegar la tarea de educar a nuestros hijos solamente a la escuela. Los centros educativos forman parte integral del desarrollo de nuestros hijos. Pero la educación que viene del hogar es la que complementa ese programa de la escuela. Los mejores aprendizajes vienen de la casa, de nuestras relaciones con el entorno familiar. Dice Norma Alonzo que “somos la sociedad de la prisa”, pero en medio de esa misma prisa no podemos perder de vista el objetivo de educar. Es nuestra responsabilidad como padres para poder entregar al mundo un aporte extraordinario.

 

“Las crisis de la mente son crisis del SER” José Tejera, Psiquiatra – Psicoterapeuta

“Las guerras externas que hay en el mundo son producto de las guerras internas que hay en el individuo” Norma Alonzo, Educadora y Coach

“Los problemas son preguntas que te has hecho, que aún no tienen respuesta” John Crudele, Coach

Anuncios

Cuando los planes no salen como esperabas

“Es cuestión de persistir. En cualquier momento la llave deja de gotear y se abre a chorros”. Palabras sabias. Provienen de una persona que conoce la carencia y, de haber hecho muchos esfuerzos y sacrificios, ya conoce la abundancia. Lo mejor que tiene es que es una mujer, madre y esposa. Luchadora incansable, sostén y apoyo de su familia. Para esta entrada ella me trajo inspiración. Gracias a esa persona, a la cual le compartiré este escrito más adelante.

A veces planificas las cosas como si fueras Dios. Entiendes que todo lo que estás haciendo necesariamente saldrá como esperabas. No hay fallo que se vislumbre en el horizonte. Raras veces es así. Me recuerda un escrito que leí hace mucho tiempo, que se llama “No Desistas”. Mi madre me lo regaló en una tarjeta y, para compartirlo, esta vez lo encontré en el blog https://verbiclara.wordpress.com:

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir, cuando tengas poco haber pero mucho que pagar, y precises sonreír aun teniendo que llorar, cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar acaso debes ¡pero nunca desistir!

Tras las sombras de la duda ya plateadas, ya sombrías, puede bien surgir el triunfo no el fracaso que temías, y no es dable a tu ignorancia figúrate cuán cercano pueda estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano.

Lucha, pues por más que tengas en la brega que sufrir, cuando todo esté peor, más debemos insistir.

*Joseph Rudyard Kipling (Bombay, 30 de diciembre de 1865–Londres, 18 de enero de 1936). Escritor y poeta británico nacido en la India.

Pero, ¿qué pasa cuando llega ese día en que no estás muy animado(a) y empiezas a pensar que todo lo que has hecho no es más que un tiempo precioso que has perdido? Ahí radica la diferencia entre los que ganan y los que pierden. Todo depende de la decisión que tomas en ese preciso momento: ¿sigo o me detengo aquí?

Hace unos días leí una frase que decía algo como esto: Decide si te lanzas a triunfar o si tú sientas a ver el paso de los triunfadores. No recuerdo bien si así era exactamente la frase, pero el mensaje me llegó.

En esos días en que quieres confundir tu ánimo con el clima, con la situación económica, con la presión social, con la opinión de tus familiares o amistades… Pregúntate si de verdad es el sentimiento o la emoción que en verdad quieres potencializar. Las historias que te cuentas son las verdades que te creas. Es cierto que el reloj avanza a un paso rápido, pero de ti depende si decides rendirte o continuar en tu lucha por conquistar tus sueños. Las excusas para no dar tu milla extra para tu desarrollo sólo son válidas si tú primero te las crees. Cuando me certifiqué en Coaching, Arturo Orantes decía muchas veces “el lenguaje crea la realidad”. Entonces si de verdad te crees que porque las cosas a tu alrededor no marchan como debieran ya fracasaste (de acuerdo a tu punto de vista), entonces debes revisar qué mensajes te estas enviando al cerebro.

Lograr el éxito no es tarea fácil, y cada quien tiene su propia definición de éxito. La tuya es personal. Solo te pido que en el camino que decidiste trazarte para llegar a tú éxito, mantengas los ojos bien abiertos a lo que te rodea. No te dejes engañar, no pierdas de vista el objetivo. Es tú objetivo y de nadie más.

Te escribo todo esto, porque hoy amanecí con mi cabeza llena de engaños, llena de ideas pesimistas acerca de mi desarrollo profesional. Sentía que he estudiado mucho y que las inversiones realizadas aún no se traducen en desarrollo económico. Tengo sueños que no he logrado cumplir, y hoy una voz dentro de mí se empeñaba en hacerme sentir una perdedora. Me atrevo a pensar que mi día empezó así porque no se lo entregué Dios en oración. ¿Quién sabe? Por lo pronto son mis creencias.

Volviendo a la persona que me inspiró escribir este post, te diré que sus palabras hicieron que me despertara de mi “día gris”. Ya cambié de ánimo: mis planes siguen en marcha, estoy llamada a esforzarme, ser valiente y tener ánimo. La Biblia lo dice. Y también dice: “Los planes que tengo para ti son planes para prosperarte y no para dañarte” en el libro de Jeremías, capítulo 29. Y yo digo que así sea. Recordé también estas palabras de Julio Bevione:

“A veces la última llave es la que abre la puerta. Sigamos intentando.”

Las cosas sin garantía

life time warranty

Recientemente he sabido de situaciones personales de familiares y amistades que me ponen a analizar y (necesariamente) a escribir sobre las cosas que en la vida no tienen garantía. Obviamente me reservo los nombres y detalles puntuales. He aquí mi lista de lo que considero sin garantía de permanencia:

  1. La vida: he sabido de fallecimientos de familiares cercanos a mis amistades. La muerte, tan temida como es, la vemos como algo que nunca sucederá. Sin embargo, es como dicen popularmente “es lo único seguro que tenemos, y todos vamos para allá”. Esto me puso a pensar en planes de seguro de vida, plan de últimos gastos, etc. Porque aunque no queramos aceptarlo, es algo seguro que nos iremos en la hora y el día jamás pensado. Puede ser por enfermedad, por vejez, por condiciones de salud o por una tragedia repentina, pero lo seguro es que la muerte es una realidad de la que no podemos tomar distancia y la cual tenemos garantizada. Por tanto, no hay garantía de vida, excepto la vida eterna que promete la Biblia, pero en ese tema no quiero entrar en detalles.
  2. La salud: Hace pocos días un familiar se realizó chequeos médicos de rutina. Nunca somos puntuales con el tema de los chequeos médicos para “monitorearnos”. Cómo el cuerpo no nos ofrece todas las señales de manera visible, entendemos que todo anda a la perfección. Nos decidimos a realizar ese chequeo y descubrimos que “¡Oh sorpresa!” tenemos unas cuentas pendientes que atender en el aspecto salud. Entonces ahí empieza el susto y el cuidarnos al 100%, como si cuando llegamos a este mundo nos ofrecieron la garantía de vida con salud asegurada. Hasta los niños cuando nacen tienen la posibilidad de morir de repente. Entonces, ¿por qué nos creemos inmortales e invencibles?
  3. Las amistades: personas que conocemos de repente se convierten en grandes aliados: amigos y amigas inseparables. Pasa el tiempo y, como dicen, sólo los grandes amigos están ahí contigo, sólo los buenos permanecen. Entiendo que no, yo tengo amigas que aunque no las llame nunca o vivan muy lejos de mí, el cariño que les tengo es tan sincero que aunque no sean las personas que más me demuestran su afecto, las sigo queriendo igual. No importa que a veces me moleste porque no me buscan o porque no demuestran ese interés genuino por verme o conocer a mis hijos. Con sus virtudes y defectos, mi cariño siempre será el mismo. Es cierto que me he sentido mal por su distanciamiento, pero en realidad, con el tiempo me he dado cuenta de que esto no cambia mis sentimientos por esas personas.
  4. Las parejas: recientemente me he llevado la sorpresa de ver noviazgos y matrimonios que, en su momento, fueron magníficas experiencias de relación. Ahora, como tenía tiempo sin saber detalles de sus vidas, me encuentro con la sorpresa de que estas relaciones terminaron o están al borde de la “firma” del divorcio. Sinceramente, no sé ni siquiera qué comentar cuando me entero, porque soy partidaria de que cada quien tome la decisión bajo su propio criterio y asumiendo sus consecuencias. Mi vida no es color de rosa, yo también tuve momentos donde tuve que tomar decisiones puntuales que impactaron el resto de mi vida, y por eso no me gusta condenar las decisiones de la gente. Tampoco soy perfecta. Tomo mi decisión y cargo con mis consecuencias.

La palabra “garantía” me llega a la mente y la pienso como “algo seguro”. Sin embargo, quise primero ver la definición que tendría un diccionario o algo parecido. Lo primero que me salió cuando le pregunté a Google fue la definición de Wikipedia: es un negocio jurídico mediante el cual se pretende dotar de una mayor seguridad al cumplimiento de una obligación o pago de una deuda. Hasta aquí todo en orden. El segundo párrafo decía: … son muy importantes para los consumidores. Permiten tener la certeza de que, en caso de vicios o defectos que afecten el correcto funcionamiento del producto, los responsables se harán cargo de su reparación para que el producto vuelva a reunir las condiciones óptimas de uso. ¡Aquí puse el freno y empecé a analizar!

La “certeza” en la vida, la salud, las amistades y las parejas no existe. Por eso digo que no tienen garantía. Cuando hablo de garantía, me refiero a la garantía de permanencia en “buen estado” que tienen estos cuatro aspectos de la vida. “…en caso de vicios o defectos que afecten el correcto funcionamiento del producto, los responsables se harán cargo de su reparación para que el producto vuelva a reunir las condiciones óptimas de uso.” Eso en la vida real con estos cuatro aspectos rara vez sucede.

Para mantener en óptimo funcionamiento estos cuatro aspectos de la vida, no se necesitan fórmulas para el éxito. Por eso difiero de las personas que dicen que para mantener una relación se necesita voluntad para hacer que las cosas cambien. ¿Te digo la verdad? Hasta la belleza cansa. Uno se esfuerza por mantener situaciones y personas en su vida pero al final, va a depender mucho de la voluntad divina o del azar el que permanezcan estos aspectos en óptimas condiciones. Nadie puede decirte si va a funcionar o no. Nada sabemos del futuro, excepto aquellos que tratan de adivinarlo y ni siquiera sé si logran saberlo. Hoy estamos aquí, pero de mañana sabemos.

Todo lo que tenemos es prestado. Por eso debemos elevar la calidad de los significados que tenemos en nuestra vida, valorar todo lo que para nosotros tiene valor, porque el valor de las cosas no lo determinan los demás por ti, sino que tú debes identificar lo que para ti tiene valor. A veces la gente dice que lo más valioso de la vida son los hijos, pero para algunas madres esto no es precisamente lo que más valoran. Aprendiendo a ser Coach me enseñaron que no debo tener prejuicios para poder abordar las situaciones con objetividad. Respetar las motivaciones de los demás es lo más importante. Lo que a ti te gusta o te motiva no es necesariamente lo que para mí es valioso.

Esta entrada hasta yo me la encuentro muy larga. Si llegaste hasta aquí, te agradezco tu atención y seguimiento. Realmente tenía todo esto en mi cabeza y no quería que se perdieran las letras allí. Tengo la esperanza de que este texto pueda servirle en algún momento a alguien que lo necesite. Al final esa es mi tarea como coach, que otras vidas sean tocadas para su bien.

Hasta la próxima.

San Valentín y mi opinión

image

Mucho se teoriza, se escribe,  se critica y se comenta sobre San Valentín. Es una fecha que, en mi opinión, es una decisión de cada uno el cómo asume su significado y el criterio que tiene sobre este día.

En mi caso, no me opongo a su celebración pero tampoco entiendo que la misma es un requisito para que una relación funcione. Ahora bien, desde mi punto de vista, como dice una canción de Pavel Núñez “¿quién no quiere tener a su lado de nuevo el amor?”

Indiscutiblemente, tener de nuevo a tu lado el amor no significa exactamente tener a “esa” persona a tu lado otra vez. La idea no es ir dando pasos hacia atrás como el cangrejo. Me refiero a ese amor puro y sincero,  al sentimiento como tal.

Muchas mujeres nos quejamos porque nuestra pareja dice que es una “fecha comercial”, como me pasó a mi una vez, que mi esposo me dijo “feliz fecha comercial”. Sin embargo,  ahí vuelvo a lo de la canción que mencioné: ¿quien te dijo que tu pareja no quiere recibir un agrado, un presente, un gesto o un detalle porque tú (en tu cabeza) asimiste que es “simplemente” una fecha comercial? Si, es comercial, pero (en mi opinión) para el que la utiliza cómo pretexto para “cumplir”.

Soy de las que pienso que si la gente regala o no regala es realmente su criterio y hay que respetarlo. Yo, por ejemplo,  me gusta tener un detalle, pequeño ó grande, de acuerdo a lo que me provoque la persona. Por ejemplo,  a mis amigas (que han sabido convertirse en verdaderas) me gusta hacerlas sentir bien con una regalito para que la fecha no pase desapercibida. Mi madre, por ejemplo, ayer me regaló dos piezas de ropa de una tienda que hace tiempo yo quería. Mi madre ni pierde la costumbre ni pierde la clase,  y siempre ha sido detallista.

Al hombre o la mujer que me diga que San Valentín es una fecha comercial, a veces resulta que son de las personas que NO son detallistas.  Son aquellas personas que para las fechas especiales regalan “porque hay que hacerlo” no porque les nace.

Así como se dice que la gente no cambia, así veo yo que quien no es detallista es porque no quiere serlo. Simplemente, no le nace serlo.

Mi madre me enseñó que cuando quieres hacer sentir bien a alguien lo haces porque es bueno para ti, primero te sientes bien tú haciendo el regalo y luego la persona que lo recibe también se sentirá agradecida. A mi hija la acostumbré a saber que no todos los regalos son para ella. Que a la gente hay que regalarle. Por eso prefiero que en fechas como estas llegue a la escuela con detalles pequeños pero llenos de cariño para todos.

Dicen que dando es como se recibe. Yo creo que la ganancia no es tanto en recibir, sino el propio acto de dar.

Por tanto, al que me quiera hacer cuento de la “fecha comercial”, para mi, es que no le nace regalar en ninguna fecha del año.  Punto.

Es mi humilde opinión.

Feliz San Valentín (para quien quiera recibir mi felicitación).

Viviendo entre princesas

image

“¡Señora que le vaya bien. Cuide su carruaje!” Fueron las alegres palabras de una vecina de unos 5 ó 6 años. Me sacó una sonrisa de los labios inmediatamente. Y es que cuando se vive entre princesas nos sobran las historias bonitas, la imaginación vuela todo el tiempo, y así la vida nos regala ese toque dulce que a pesar de nuestra rutina aplastante, entre las cuentas por pagar, las responsabilidades, el trabajo y todo esto que se llama vida, tenemos a nuestro alrededor pequeñas ángeles que nos recuerdan que me estar vivo es simplemente una maravillosa experiencia.

Mi hija de 3 años hoy despertó y lo primero que pidió utilizar fueron unas alas de mariposa y el cintillo y varita mágica de hadas que le regaló su padre ayer.

A veces estamos tan envueltas en nuestro rol como madres que olvidamos sentarnos a contemplar estas estrellitas que Dios puso en nuestros vientres para que pudiéramos apreciar el lado dulce de la vida.

Mi carro está de “emergencia” para visitar el mecánico,  sin embargo,  la sugerencia de mi vecina pequeñita me hizo olvidar por un momento que aún no dispongo del dinero suficiente para hacer los arreglos que necesita mi carrito. Con su comentario hizo que por un momento, al pasar el cambio e iniciar la marcha de mi automóvil, sintiera que andaba realmente como princesa: en un hermoso y perfecto carruaje.

Gracias a Dios que comentarios como estos de nuestras pequeñas princesas hacen que la vida tenga aún más sentido para ser vivida al máximo.

Te invito a descubrir en cada interacción con tus hijos el mensaje que Dios quiere enviarte para que aprendas. Te aseguro que, por lo mesos, harás un punto aparte en tu rutina y serás cada día un poquito más feliz.

¡Feliz fin de semana!

¿Qué son las percepciones?

percepcion-realidad

¿Son ideas que nos hacemos nosotros mismos sobre cómo son las cosas? ¿Son simples creencias que tenemos acerca de cómo se solucionan los problemas? “Para la psicología, la percepción consiste en una función que le posibilita al organismo recibir, procesar e interpretar la información que llega desde el exterior valiéndose de los sentidos” Siendo así, si se trata de una función de procesar información entonces entiendo que la percepción es como el lenguaje. La ontología del Lenguaje dice que el lenguaje crea la realidad, es decir, lo que nos decimos a nosotros mismos se convierte en la realidad que creamos para nosotros mismos. Es como si nuestras palabras se convirtieran en nuestras verdades absolutas.

Cuando entendemos (interpretamos) que las situaciones que vivimos son de “tal” o “cual” forma, así mismo le damos el sentido de que es absolutamente verdadero lo que vivimos. Por tanto, la situación, el hecho o la persona toman la forma que nosotros le damos. Siempre se ha dicho que la conducta humana es compleja y no debe ser pura casualidad que entendernos entre nosotros sea a veces tan difícil.

Cuando conoces la situación de una persona e insistes en preguntar por qué maneja las situaciones de tal o cual manera, simplemente estas dándole como pregunta una percepción que tienes de su situación. Con esto no quiero decir que no debas preguntarle, pero al momento de hacer tu análisis interno de la situación date cuenta de que no eres igual que la otra persona. Quizá tú pudieras manejar la misma situación de una forma diferente, sin embargo no debes dejarte invadir por la percepción (interpretación) que le das al evento. No es que no te importe cómo la persona pueda resolver su asunto, pero tampoco puedes dejarte perturbar o emocionalmente afectarte porque tú lo ves (según tu punto de vista) de una mejor manera que como el otro lo ve o lo resuelve.

Las percepciones pueden ser traicioneras, y van muy de la mano con lo que sientes en el momento en que pasan las cosas. A veces es mejor calmarse internamente, darle vueltas al asunto y abordarlo desde diferentes perspectivas, y luego tratar de ofrecer esa solución que tú consideras, pero solo si la persona que está pasando por la situación te lo solicita. A veces, en nuestras relaciones, tendemos a imponer nuestros criterios y, a la larga, esto es lo que genera conflictos con nuestros seres queridos.

La próxima vez que sientas que lo que alguien dijo o hizo no fue de tu agrado, dale vueltas al asunto y míralo desde diferentes ángulos. Dicen que ponerse en los zapatos del otro ayuda, sin embargo, como humanos somos inamovibles, es decir, no sabemos quitarnos nuestros zapatos y tratar de colocarnos en otro lugar y calzar en la talla de los zapatos del otro. Puede que el zapato nos quede muy apretado y ni siquiera podamos probárnoslo. Precisamente, en este punto, sabremos por qué o para qué la otra persona hace las cosas como las hace, o por qué opina como opina cuando se está discutiendo.

Puede sorprenderte al pasar el tiempo, que un día conoces bien la realidad de esta persona y tengas la oportunidad de ver cuánto tiempo estuviste equivocado (a).

“Antes de condenar a otros, debe cada cual examinarse largo tiempo a sí mismo” Moliere

 

Tus marcos de referencia

postales_de_coaching_possibility13

En nuestro día a día, vamos formando patrones de conducta que no necesariamente obedecen a nuestros deseos. Es decir, a veces decimos que una persona es o no es tal forma, olvidando que quizá su deseo no sea exactamente ser de la forma como lo perciben los demás.

En relaciones interpersonales, sea de amistad, con los hijos, entre colegas o de pareja, muchas veces encontramos barreras que se interponen en nuestra relación con la otra persona. Acusamos al otro de ser de una forma que perjudica nuestra interacción con esa persona. Por ejemplo, conozco padres que su única relación “conversacional” con sus hijos es para criticarles, reprocharles, etiquetarles e incluso ofrecerles castigos físicos. Estos castigos a veces no llegan a cumplirse, porque el niño o el adolescente saben que quien ofrece normalmente está tratando de interponer su autoridad y establecer con el “miedo” una línea de “respeto” de su hijo o hija para con su progenitor. Tengo que colocar entre comillas estos términos, pues realmente con la crianza “a la antigua” no hemos logrado muchas cosas positivas. No quiero ponerme de lado del que dice que con una buena “pela” detenemos muchos problemas a tiempo. Tampoco quiero ser más permisiva y flexible, al grado de que perdamos de vista el objetivo de que tenemos que criar nuestros hijos con las normas sociales y las reglas básicas de convivencia. Todo debe balancearse.

Dicen que porque soy psicóloga voy más con la corriente de no golpear a mis hijos. Lamentablemente, desde mi humilde opinión, no hemos logrado nada que aporte al crecimiento del individuo como ente social si lo criaron a golpes para educarlo. Según lo que observo, lo único que hemos logrado es tener adultos emocionalmente analfabetos, hombres y mujeres que no saben ser objetivos a la hora de establecer reglas de comportamiento con sus hijos. Adultos que no saben auto controlarse a sí mismos y para poder ejercer su autoridad prefieren el azote y el etiquetar a sus hijos sólo para darse cuenta al final que su “exceso de autoritarismo” no le deja ningún resultado positivo en la interacción personal con sus hijos. También logramos adultos que no saben resolver problemas de manera objetiva o que prefieren evadir conversaciones para la resolución de conflictos.

Debe ser muy duro que un hijo te diga en tu cara que no le gusta que le grites constantemente, que no le gusta que lo etiquetes. Y es que hemos perdido de vista que violencia no solamente se refiere a dar los golpes que el muchachito se “merece”. La violencia parte de tus propios marcos de referencia, de tu propio esquema mental, pues no has sabido canalizar ni madurar los puntos de vista que te inculcaron tus padres.

Una vez realicé un curso de Coaching Sistémico donde se utilizaba mucho la frase “pide permiso a tus ancestros y pídeles que te permitan hacerlo diferente”. Las reglas de comportamiento son las mismas, pero la forma como nos las vendieron anteriormente ha evolucionado. Tenemos niños y adolescentes en medio de un mar de información, que saben cuáles son sus derechos. Una campaña de un canal de televisión que ve mi hija dice “bullying es inaceptable”. Bullying es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales (Fuente: Wikipedia). Entonces yo te pregunto: ¿Será que el bullying es inaceptable en la escuela pero es permitido para papá y mamá? A pesar de que te hayan criado con reglas inquebrantables de autoridad, piensa en que lo único constante es el cambio, tus hijos están en una época de cambio muy rápida y con acceso a informaciones que pueden hacerles ser mejor o peor persona, pero hasta donde sé, en este momento no hay ninguna información agradable que esté relacionada con aceptar el maltrato en el hogar.

Te invito a romper tus patrones arraigados y a documentarte mejor sobre la forma de criar a los hijos. Una cosa es autoridad y la otra abuso. Hay mucha información disponible para estos fines.

Para finalizar te dejo una frase que tocando este tema me dijo una amiga que estimo mucho: “Mis hijos son personas, y como personas pido que se les respete, porque sin importar su edad, ellos merecen también respeto”. Para mí, esta frase fue como Palabra de Dios.