Eso que tanto deseas…

año Hace pocos días celebrábamos Navidad. Una época donde los niños suelen tener muchos deseos de ver sus regalos que pidieron a “Santa”. Mi hija, particularmente, deseaba mucho que Santa le dejara una maquina para decorar malvaviscos (marshmallows), pasaron un par de días después del 25 de diciembre y ya la máquina perdió todo su encanto por la complejidad que representa para ella el utilizarla.

Y yo, como siempre, pregunto: ¿hasta qué punto eso que tanto deseas no es exactamente lo que te motiva? Pasa en todo, en el trabajo, quieres lograr subir un escalón más, quizás para aumentar tus ingresos, para conseguir un nuevo estatus, pertenecer a otra clase social, etc. Puede ser cualquiera de estas o ninguna. Por ejemplo, en las relaciones de pareja, todos anhelamos tener a esa persona especial que comparta el resto de nuestras vidas. Sin embargo, a veces tenemos deseos que no necesariamente nos llenan al conseguirlos.

En mi sesiones de Coaching, uno de los pasos más importantes que debo agotar es precisamente el filtrar los objetivos del Coachee. Parece mentira, pero al inicio de la sesión las personas tienen una idea “muy motivadora” de aquello que quieren lograr. Cuando pasamos a las preguntas que realmente apuntan a pasarle un filtro a esos objetivos, la gente descubre a menudo que la importancia que tenían para ellos no es precisamente la que imaginaban.

Así nos pasa en la vida, vamos caminando, entendiendo que lo que lo el otro tiene definido como Felicidad, no es exactamente lo que a nosotros nos haría “felices”. En la entrada anterior de mi blog, llamada “El brillo de tu vida” comentaba sobre las redes sociales y la imagen que nos brindan sobre todos los momentos de eterna felicidad que la gente coloca en sus redes. Me preguntaba si realmente estaban mostrando su verdadera felicidad. A veces deseamos, no exactamente lo que nos motiva o lo que nos mueve muy dentro de nosotros, sino aquello que creemos nos puede hacer felices. Luego, como la máquina de decorar malvaviscos de mi hija, obtenemos aquello que creemos desear o necesitar y resulta que no sabemos qué hacer con todo este deseo cumplido. Para nombrar un caso: ¿cuántas veces has creído amar o querer estar con una persona en una relación y ya cuando la tienes no sabes manejarte y no logras satisfacer tus necesidades de afecto ni las de la otra persona? Esto quiere decir que en realidad, a pesar de que creías que sí, tú no habías filtrado correctamente y en profundidad el objetivo que tenias.

¿Una solución que te recomiendo? Para definir tus objetivos de este nuevo comienzo que es el 2015, busca la ayuda de un Coach, que no te va a decir lo que tienes que hacer, sino que profundizará en preguntas para que tú logres entender realmente lo que te puede motivar. No te dejes engañar por la definición de felicidad que otros tienen, construye la propia. Sólo así, podrás alcanzar la plenitud en todos los aspectos de tu vida. Yo tengo una creencia muy arraigada dentro de mi: “La felicidad es posible”. Y yo me la creo firmemente.

Te deseo que en el 2015 se te facilite el camino hacia la felicidad.

Feliz año nuevo.

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